viernes, 20 de enero de 2012

Peleas entre hermanos


“yo  me quiero bañar primero”, “mamá, Juan me saco mi pelota”, “yo no voy a ordenar, fue él  el que tiró todo al suelo”, “por que siempre vamos a donde quiere Luna”, “Tomás hace dos horas que está con la compu”, “No le voy a prestar la play”, “Ella empezó primero”…

Es bastante común escuchar a los padres quejarse o preocuparse porque sus hijos se pelean. La rivalidad entre los hermanos  existe y es normal ya que siempre  la relación entre hermanos está marcada por la ambivalencia donde se combinan sentimientos de amor y de odio. Hay momentos en que pueden jugar bien juntos, compartir los juguetes, divertirse y otros en que se pelean o se pegan. Los celos y la envidia también pueden estar presentes y es normal que aparezcan.


Tener un hermano implica  tener que compartir juguetes, el cuarto, la ropa, el amor de los papás y  no es nada fácil. Pero también implica tener  alguien con quien jugar, estar acompañado a la  noche cuando aprenden los miedos, ir juntos al colegio  o a jugar a la plaza. 
Es muy importante la actitud que adopten los padres con respecto a sus hijos. Fomentar la competencia, hacer diferencias, comparar a los hijos entre si o humillar a uno frente al otro no suele ayudar. “Pareces un bebé”, “tu hermano es un santo”, “Lucia es una luz, en cambio vos pasaste raspando”, “Salió torpe como el abuelo”, “Es un manito de manteca, se le cae todo”. Esto genera rabia, frustración y angustia.
Recordarles a los chicos que son únicos y especiales y que quieren igual a cada uno como es, es algo muy saludable para su crecimiento. 

 Hay que ayudar a los chicos a que poco a poco vayan teniendo herramientas para resolver los conflictos,  al inicio  hay que esperar un poquito a que pase el berrinche, separarlos para que no se peguen ni lastimen y una vez más calmos conversar. Primero van  a necesitar la intervención del adulto, para poder ayudarlos a resolver la situación, poner en palabras lo que está pasando, ayudarlos a identificar lo que sienten y expresarlo sin agredir. Luego podrán  encontrar distintas formas de resolver la situación, negociar, proponer diversas opciones alternativas.

 Luego a medida que van creciendo ellos mismos tendrán internalizados estos recursos lo cual les permitirá ir resolviendo los conflictos en forma más autónoma. Pero también es bueno que sepan que pueden pedir ayuda a los adultos cuando no puedan resolver la situación por ellos mismos.

Les voy a contar una anécdota de una situación que viví hace varios años  cuando trabajaba de maestra jardinera en un grupito de juegos donde había dos hermanitos. Ambos en el patio empiezan a pelearse, se gritan y se pegan  por el triciclo. Intervengo calmándolos y ayudarlos a expresar con palabras lo que les pasa. Así descubrí que uno quería andar en el triciclo y el otro quería un autito que estaba guardado  en la parte de atrás del mismo. Al hablar entre los tres pudimos resolver el problema.

Conclusión
Se que no siempre es fácil, al inicio frente a los conflictos  la presencia de los adultos es muy importante, hay que armarse de paciencia sobre todo cuando los chicos son muy chiquitos. Poco a poco irán internalizando las herramientas que les permitirán resolver los conflictos en forma independiente.

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1 comentario:

Roberto de Palermo dijo...

Que deben hacer los padres si a su hijo de 14 anios lo toman de punto en el colegio. Tienen que hablar con los maestros del colegio? Tienen que hablar con los padres de los agresores? No se tienen que meter y que se arreglen entre ellos sin importar las consecuencias? o le Tienen que enseñar boxeo a su hijo para que se haga respetar?