domingo, 17 de julio de 2011

El duelo en niños y adolescentes

En el caso de que los chicos o adolescentes se enfrenten a la muerte de la madre, el padre, un hermano u otros seres queridos deberán comenzar un trabajo de duelo, al igual que los adultos que forman parte del cuidado del niño. Esto quiere decir que hay que tener en cuenta que por ejemplo frente a la muerte de la madre de dos niños pequeños, los padres, abuelos y tíos también están transitando su propio duelo.

Los adultos que se encuentran elaborando su propio proceso muchas veces se preguntan como acompañar y sostener al niño o al adolescente que también sufrió la pérdida.

El duelo en niños y adolescentes no solo se refiere a la muerte de un ser querido, hay otras situaciones que también conllevan un trabajo de duelo como puede ser una mudanza, la muerte de una mascota, la pérdida de un trabajo, el pasaje de la niñez a la adolescencia, la separación de una novia, etc.

El trabajo del duelo implica poner en movimiento ciertos mecanismos de defensa normales y saludables que ayudan al niño o al adolescente a tramitar la pérdida. Por ejemplo mecanismos como el desplazamiento  por ejemplo llorar desconsoladamente porque se le perdió un juguete en lugar de llorar directamente por la pérdida de su hermano, es saludable y hay que acompañar y permitir ese llanto desplazado ya que así al poner un poco de distancia con la persona real que falleció y desplazarla hacia el juguete es más fácil de elaborar.

También puede suceder sobre todo al inicio del acontecimiento sufrido que se produzca la renegación del mismo, esto quiere decir negar la muerte, por un periodo de tiempo lo cual a veces asusta a los adultos, pero es algo normal, es parte de los intentos saludables que hace ese chico para elaborar la situación. Los niños también elaboran la pérdida a través del juego o los dibujos, se los puede ver por ejemplo jugando a que la muñequita se murió y que el doctor la revive, etc.

Pueden aparecer malestares físicos (dolor de panza, fiebre, etc.), miedo a quedarse solo, miedo a que otro de los adultos a su cuidado muera, miedo de morir, hiperactividad, regresiones a momentos anteriores, problemas en el control de esfínteres, en la alimentación, etc. Si estos son pasajeros no hay problema, es parte del proceso que está transitando.

Los chicos y adolescentes necesitan expresar su tristeza y enojo. Es normal que por momentos lloren o estén enojados con la persona que falleció, estas emociones son saludables y es importante que los adultos puedan acompañarlas y permitirlas.

Compartir el dolor de los adultos con los niños y adolescentes también es saludable así como lo son los rituales sociales que ayudan a ir procesando la perdida. Es importante desde el rol de adultos no sobreprotegerlos ni victimizarlos.

No todo duelo es en sí traumático para el niño o el adolescente ni necesariamente necesite ser acompañado por un psicólogo. Esto va a depender del sostén emocional que los adultos den al niño y del momento en que se encuentra ese niño o adolescente en relación a los trabajos psíquicos que venía transitando, que categorías psíquicas ya tenía constituidas y cueles estaban en proceso y ver si el acontecimiento que se produjo pudo alterar algunos de estos procesos.

Por ejemplo no es lo mismo que el padre del adolescente muera justo cuando él estaba rivalizando fuertemente con su papá, o que una mamá muera cuando su hijita estaba elaborando los celos por la llegada de su hermanito o que una niña de apenas dos años sufra la perdida de sus padres cuando recién estaba haciendo intentos de separarse gradualmente de ellos por periodos cortos de tiempo.

También es importante ver si estos niños, sobre todo los más pequeños que han perdido a alguno de sus padres o a ambos cuentan con figuras de sostén que puedan cumplir la función materna y paterna y sostenerlos emocionalmente.

Conclusión

Frente al dolor los chicos y los adolescentes van implementando mecanismos de defensa saludables para protegerse e ir elaborándolo de a poco la pérdida. Cuando los mecanismos de defensa que está utilizando el niño para elaborar la perdida se rigidizan y se vuelven fijos es necesario hacer una consulta.


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1 comentario:

Anónimo dijo...

que hermoso blog