La familia no es algo fijo, se va modificando y pasa por distintos períodos a partir de la llegada de un hijo. En este artículo voy a reflexionar a partir de un texto del Lic. R. Uribarri “Adolescencia, familia y sociedad”.
Cada cambio en los niños va movilizando diferentes cosas en los padres. No es lo mismo ser padre de un bebe, de un niño pequeño, de en niño que esta en la primaria o de un púber o un adolescente.
Con la llegada de un hijo se moviliza el vínculo existente entre la pareja, de a poco iran haciendo lugar para uno más. Tambien se moviliza el vinculo con los propios padres (los padres reales, ahora abuelos y los padres que recordamos, los padres de nuestra infancia y adolescencia), las experiencias vividas como hijos y como hermanos.
Los padres esperan, desean e imaginan como será su hijo (cómo lo imaginan desde que está en la panza, el color de pelo, si sera inquieto, si será mamero, si le gustará el futbol...) para luego encontrarse con el bebé real.
Este autor plantea que pasar de ser dos a ser tres implica una acomodación psíquica para la pareja. Al inicio la crianza de un bebe implica ser padres “full time”, aunque creo que actualmente esta función es compartida con los docentes, a partir de la aparición de los jardines maternales y la necesidad de los padres de trabajar, en los jardines maternales se comparte con las maestras tanto lo que tiene que ver con los cuidados del bebé como su socialización.
Cambian las rutinas, los encuentros de la pareja, los tiempos, la intimidad. Aparecen nuevos roles el de ser padre y madre. Largas noches sin dormir, cambiar pañales, dejar la mamadera y el chupete (ver artículo Dejar el chupete y la mamadera), llanto por cortar los primeros dientitos, encontrarse con los primeros berrinches (ver artículo Los Limites parte I: Los berrinches), buscar quien lo cuide, etc. un sin fin de cosas nuevas a las que hay que acomodarse.
Con la llegada del segundo hijo también se modifica la familia, si bien este autor plantea que el desequilibrio no es del mismo tenor que con la llegada del primer hijo creo que todos los miembros de la familia tienen que hacer lugar psíquico para uno más, y no siempre todas las familias lo viven igual, hay familias que pueden sentir un mayor desajuste a partir de la llegada del segundo o tercer hijo. En este momento surge el vínculo entre hermanos, las peleas, los celos y también el amor. Acomodarse a ser cuatro o cinco puede llevar un tiempo. (Ver artículo Llega un nuevo hermanito - Parte I).
Cuando los chicos comienzan el jardín de infantes y luego la primaria aparecen nuevos modelos de identificación, pares, docentes., ídolos. Creo que los inicios de la socialización cada vez son más tempranos.
Este autor plantea que a medida que los chicos crecen hay una mayor estabilidad familiar, los cambios en los niños escolares son más lentos a diferencia de los primeros años de edad. Aparecen nuevos referentes, nuevas actividades, el interés por el aprendizaje, ir a casa de amigos a jugar, hacer las tareas. Los padres comienzan a tener un poco más de tiempo libre, las rutinas se organizan de un modo más estable debido a que ya no hay tantos cambios abruptos como en los primeros tiempos.
Cuando llega la pubertad (ver artículo La pubertad) y luego la adolescencia las cosas comienzan a cambiar. La familia vuelve a tener que acomodarse a los nuevos cambios. El crecimiento de los hijos implica poder hacer el duelo del hijo pequeño, que ya no es un niño, sino un adolescente, aceptar el paso del tiempo, este momento suele coincidir con una edad de los padres donde aparecen replanteos sobre su propia vida, sobre las expectativas y objetivos alcanzados y los que no.
También se hacen evidentes las diferencias entre los ideales puestos sobre los hijos, lo que uno como padre espera de su hijo y lo que su hijo es por ejemplo en relación a ideología política, elección de una carrera, el tipo de música, la forma de vestirse, etc.
Por otro lado también surgen cambios en la pareja, los adolescentes comienzan a salir más, ya no dependen tanto de los padres en lo cotidiano, se abren tiempos nuevos de encuentro para la pareja.
En los adolescentes surge muy fuertemente el rol del amigo, el novio o novia, la búsqueda de la independencia, la rebeldía en relación a los padres, la desobediencia, los cambios en el cuerpo, el encuentro con la sexualidad genital.
Creo que en esta etapa es importante pensar que los hijos tiene valores, ideales, intereses que les son propios y que no necesariamente van a coincidir con los de los padres, ni con los que los padres esperaban que sus hijos tuvieran. Es un momento para abrir el dialogo y escuchar, aceptar que los adolescentes van a confrontar, cuestionar, pensar diferente de los padres “Mamá, no salís nunca con amigos”,”Papá vos todo el día trabajando por dos mangos”, ”Son mediocres, no estudiaron nada” ...
Permitir y aceptar esta confrontación no implica renunciar a las creencias y valores de los adultos y tampoco permitir faltas de respeto o agresiones.
Llegando a los finales de la adolescencia se produce un nuevo cambio, los hijos se van a vivir solos, con amigos o con alguna pareja y en algunos casos los padres inauguran el rol de abuelos. La familia se amplia, se incorporan nuevos integrantes nueras, yernos, nietos, consuegras…. Este es un momento muy movilizarte para la pareja que puede implicar un reencuentro, conectarse con el distanciamiento existente, recuperar mayor intimidad. Cada caso es particular y propio de esa familia y del vínculo que fueron construyendo durante los años que estuvieron juntos.
Estoy centrándome en este artículo en el caso de que a familia permanezca unida hasta que los hijos se van del hogar, pero hay que tener en cuenta que en la actualidad hay familias ensambladas, padres separados que forman nuevas familias y que a su vez sus parejas ya tienen hijos, padres que crían solos a sus hijos, padres adolescentes, esto abre otro panorama del que me ocuparé en próximos artículos.
Conclusión
La familia cambia con el crecimiento de cada uno de los hijos, estos cambios pueden ser muy movilizantes para algunos padres, otros los viven con mayor naturalidad. Logicamente cada cambio moviliza en los miembros de la familia un montón de expectativas, ansiedades, miedos, recuerdos, fantasias y deseos. Ir acompañando a cada hijo en su crecimiento, creciendo como padres y como pareja, con encuentros y desencuentros, avances y retrocesos, es parte del desarrollo natural y saludable de la familia.
Mantra Snatam Kaur
Hace 1 hora
1 comentario:
hola tengo a mi hijo julian con retraso madurativo en el aprendisaje va ese es el diagnostico que medieron hasta ahora repitio 1ro esta en 3ro no sabe leer se olvida de todo va a un colegio privado.un consejo lo cambio a uno del estado que tiene gavinete o se tiene que hacer cargo el colegio que concurre de los 3 años
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