miércoles, 16 de febrero de 2011

Adolescencia: mi hijo no estudia, se lleva materias

¡Mi hijo se llevó 6 materias a marzo!, ¡otra vez va a repetir!, ¡es un vago, no quiere estudiar!, ¡la escuela no le interesa!, ¡probé prohibiéndole salir y sigue igual!.
Muchas veces los padres les preguntan ¿Por qué no estudiás? Y no responden nada o dicen, “no me interesa”, “no tengo ganas”. A veces la situación se vuelve desesperante y angustiante para los adultos.


La atención y el deseo de aprender

Para poder estudiar es necesario poder dirigir la atención hacia lo que quiero aprender. La atención es una función activa, relacionada con intereses y deseos, implica dirigir el interés hacia un determinado objeto, contenido o situación y sostenerlo; para lo cual también hay que posponer otros deseos o necesidades inmediatas. Alicia Fernández en su libro La sexualidad atrapada de la señorita maestra plantea que la capacidad de prestar atención está relacionada con la capacidad de interesarse en el otro, en lo otro y, por lo tanto, en los objetos externos que se irán transformando en objetos de conocimiento.
Dice que a partir del juego, los niños hacen una experiencia que permite tomar la realidad de los objetos y transformarla y que la atención y el pensamiento nacen a partir de los intentos de resolver esos desafíos. Plantea que pensar es producir algo nuevo, es crear a partir de lo que otro les da. Al pensar, ponen en juego el deseo y la posibilidad de transformar al mundo y de transformarse a si mismos.


¿Qué les puede estar pasando?

Que un hijo se lleve materias, no estudie o repita puede generar en los padres enojo, preocupación, inquietud sobre el futuro, etc. Los adolescentes encuentran diferentes formas de expresar lo que les pasa, a veces lo hacen a través de síntomas, que pueden manifestarse como problemas en la escuela. Segun Alicia Fernandez, un adolescente puede estar desatento en el secundario porque siente al mundo amenazante, porque sufre de abuso, porque está deprimido, porque no le interesa lo que le enseñan, porque lo que le enseñan es poco atractivo , porque está angustiado, etc. En su libro Poner en juego el saber la autora plantea que a veces aparecen montos importantes de angustia que pueden inhibir o perturbar el deseo de aprender. Se llena el espacio del deseo de aprender con angustia desplazada de otro lado.


Imaginemos  algunos ejemplos

  • Lucía (16 años) no puede sentarse a estudiar, se distrae, no le interesa lo que lee. El clima de la casa es de tensión constante, peleas, silencios, distancia entre los padres y ella funciona como mediadora entre su papá y su mamá. Toma partido por uno u otro, se angustia, no puede estudiar.
  • Mariana (13 años) repitió primer año. Los padres están separados, la mamá se angustia mucho con la situación. A partir del tratamiento se evidencia como el papá de Mariana la seduce constantemente, le muestra películas eróticas, le habla de sexo. Con ese nivel de erotización generada por el padre, Mariana no puede interesarse en el aprendizaje.
  • Luciana (14 años) inicia su segundo año en una escuela nueva. No cae bien en él grupo, se siente maltratada por sus compañeras, no aceptada. Se angustia, anhela estar con sus compañeras de su otra escuela. Sus notas comienzan a bajar.
  • Florencia (18 años) terminó su quinto año, se llevo 4 materias, y no logra rendirlas bien, se presenta a examen una y otra vez y desaprueba. Crecer, enfrentar la facultad, trabajar, le genera tanto miedo y angustia que queda detenida en el secundario sin poder avanzar.

Conclusión

Creo importante pensar la atención, el pensamiento, el aprendizaje en relación a la historia personal y familiar, a las sensaciones internas y externas y a los procesos inconscientes. Pero también al medio social, a cómo se enseña y evalúa.
Uno de los objetivos a los que apunta un tratamiento psicológico es que ese adolescente que consulta, pueda elaborar lo que está haciendo obstáculo para que se ponga en juego el deseo de aprender, conectarse con la capacidad de pensar, crear y descubrir.

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5 comentarios:

Anónimo dijo...

tengo una hija de 16 años , con muchos problemas de conducta, miente y tiene una personalidad doble

Anónimo dijo...

Tengo un hijo de 11 años que no hace las tareas. No le interesa si saca mala nota, no le importa que lo regañen en el colegio. Tiene mal comportamiento disciplinario y academico. Solo hace tareas cuando mi esposo o yo lo obligamos.puede durar sentado por horas y solo escribe dos renglones.

Anónimo dijo...

tengo un hijo de 13 años q se lleva 6 materias, no falta al colegio porq le encanta pero odia estudiar, tiene diabetes, aun asi se le exige q estudie, se le habla, se lo castiga y nada parece afectarle, ahora me pidio cambiarse de colegio y voy a probar a ver pasa, porque sinceramente creo q hice todo lo posible, psicologo, psicopedagoga, varias entrevistas, todos los castigos y prohibiciones, sentarme mucho tiempo para ayudarlo con sus tareas y nada me da resultado

Anónimo dijo...

Hola tengo un nene de 8 años saca buenas notas. hace los deberes cuando yo se lo digo sin rechistar!! por que por el nada de nada ,el otro dia hablamos del tema le dije que tenia que ser responsable de sus deberes el me dijo que todo lo hace por mi que a el le da igual.Nose como tengo que llevarlo ni como hacerlo agradeceria un consejo gracias de antemano.
Maury

Anónimo dijo...

Hola mi nombre es martha tengo mi hijo de 7 años no kiere estudiar y pelea mucho me dan queja diario yo soy madre soltera el año pasado ya lo yebe kn psicologa lo castigo pero n veo. ninguna mejoria ya n s k ases