jueves, 26 de agosto de 2010

La pubertad

A los 6 años comienza el período de latencia, en el que se produce la suspensión de la investigación sexual infantil y los niños ponen su engría en lo escolar, en el aprendizaje.
El inicio de la pubertad se produce aproximadamente entre los 10 a 12 años y marca el fin del período de latencia.

Durante la pubertad se producen cambios en el cuerpo y también cambios psíquicos. El desarrollo físico y los cambios hormonales van haciendo que los púberes empiecen a adquirir las características sexuales de un adulto. La pubertad está marcada por el desarrollo de caracteres primarios (órganos sexuales) y secundarios (el resto del cuerpo) tanto en las nenas como en los varones.


Que les pasa a los chicos con estos cambios

El cuerpo sufre transformaciones y los cambios son abruptos, no paulatinos como se dan durante la niñez. El cuerpo crece en forma desarmónica algunas partes crecen mas rápidos que otras lo cual puede hacer sentir a los puberes un poco torpes. Por ejemplo los brazos son más largos, un pecho crece más rápido que el otro, etc.

Es la época en que los chicos se llevan las cosas por delante, estiran un brazo y sin querer tiran algo, etc. Suelen pasar horas frente al espejo mirándose, tratando de descubrirse en ese nuevo cuerpo.

En las nenas puede aparecer vergüenza por el crecimiento de las mamas, no querer usar corpiño, caminar encorvadas, etc. A veces no quieren depilarse o les da vergüenza usar polleras por los vellos en las piernas, etc. Puede aparecer ansiedad o temor sobre cuándo les vendrá la menstruación y donde estarán cuando les pase.

En los varones aparecen las poluciones nocturnas, las erecciones frente a diversos estímulos sexuales, puede aparecer temor a que la erección se produzca en un espacio público y que “se note”. Aparecen las comparaciones en los vestuarios en relación al crecimiento del pene, vergüenza o risa frente a los cambios en la voz, etc.

No todos los chicos y las chicas se desarrollan al mismo tiempo, esto puede generar angustia a partir de las comparaciones con los otros, miedos en relación a cuando se van a desarrollar o ganas de que esto se produzca si el desarrollo se demora y ven que sus compañeros ya empiezan a tener cambios.

Los púberes deben ir inscribiendo en su psiquismo estos cambios, aparece un nuevo cuerpo, diferente al anterior, el cuerpo es vivido como extraño y también aparecen nuevas sensaciones. Hay una pérdida de familiaridad con el propio cuerpo, el cuerpo aparece como ajeno, lo cual implica un trabajo de duelo para el psiquismo, duelo por el cuerpo que se pierde y un trabajo que implica asimilar un cuerpo nuevo, diferente.

Surge el interés por el desarrollo genital, por los órganos sexuales, aparece la actividad masturbatoria como parte de esta exploración y esta va acompañada de fantasías, recuerdos o se acompaña de fotos con contenido erótico.

También se produce algo nuevo e importante que es que los chicos pasan de jugar al papá y a la mamá a tener la posibilidad real de convertirse en padres y madres. Surgen las preguntas, la curiosidad sobre las relaciones sexuales, surgen los chistes verdes, las charlas entre amigos sobre lo que sabe cada uno del tema, etc.

Es la etapa en que los amigos cobran un lugar importante, empiezan a ponerse ropa similar, a contarse todo, se identifican con ídolos del mismo sexo como forma de de ir averiguando qué es ser una mujer y qué es ser un hombre. Suelen juntarse con amigos o compañeros del mismo sexo, empiezan las miraditas pícaras, a gustarles los chicos o chicas pero todavía no hay acercamientos del tipo de elección de objeto amoroso.

Empiezan a rebelerarse, a cuestionar a los padres, muchas veces ponen distancia corporal, ya no quieren que los padres los abracen o les hagan mimos.


Como acompañamos estos cambios
Es importante poder anticiparnos a la llegada de estos cambios y hablar con nuestros hijos de la proximidad de los mismos. Hay padres que prefieren hablar, otros se ayudan con libros sobre el tema; sea cual sea la forma que elijan, los chicos deben saber que se producirán cambios en su cuerpo. La función de los padres en esta etapa es responder a sus preguntas y dudas, respetar sus silencios y acompañar.

También es conveniente hablar sobre la sexualidad, las formas de evitar un embarazo y las enfermedades de transmisión sexual. A muchos adultos les cuesta hablar con sus hijos sobre estos temas, les da vergüenza, no saben qué palabras usar, prefieren que se enteren por amigos o en la escuela. La sexualidad de nuestros hijos moviliza cosas de nuestra propia sexualidad.

El crecimiento de los hijos, ver qué están dejando de ser nenes y nenas, tomando formas de hombre y de mujer generan un montón de emociones dudas, temores, etc. No es solo una etapa de cambios para los hijos, también lo es para los padres.

Los cambios puberales impactan, los hijos pueden acceder a la vida genital y a la reproducción igual que nosotros. Los padres también se enfrentan a un duelo, duelo por el hijo niño que ya no lo es, se encuentran con un hijo con un nuevo cuerpo, con formas más similares a las de los adultos.

Recuerdo una mamá que me decía “antes los hombres me decían cosas a mi por la calle, ahora la miran a ella”. Un papá me comentaba, “entre a casa y vi a alguien de espaldas mirando televisión, y no lo reconocí, era mi hijo”.


Conclusión

La pubertad es una etapa de cambios y reacomodamientos individuales y familiares que impactan a padres e hijos, marca la entrada a una nueva etapa que implica transitar por duelos e ir descubriendo nuevas formas de vincularse con los hijos.


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Los adolescentes y el encuentro con la sexualidad genital

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tengo un Niño de 7 años, su mejor amigo lo ha besado en la boca, es normal esta situación.