¿Qué es el ADHD?
El ADD/ADHD se define como un conjunto de síntomas que se manifiestan en la atención y/o en la hiperactividad e impulsividad.
Ya abordé en otro artículo el tema de la atención Niños dispersos, desatentos, ¿ADD - ADHD?, hoy vamos a centrarnos en la hiperactividad y la impulsividad.
Hiperactividad: No se quedan quietos, correr, saltan, trepan, no paran. Tienen dificultad para permanecer quietos, callados. Presentan un exceso de movimiento desorganizado y no pueden detenerse solos, necesitan para esto la presencia de un otro en general un adulto.
Impulsividad: Responden antes que finalice la pregunta, no respetan turnos, interrumpen, no pueden esperar, no pueden pensar antes de actuar.
Estos síntomas son manifestaciones de conflictos psíquicos inconcientes, son maneras de expresar la angustia que no pueden procesar. Las causas que pueden llevar a un niño a moverse sin parar dependen de cada niño y su familia en particular.
Sobrediagnóstico
En la actualidad hay un sobrediagnóstico de chicos que presentan estos síntomas. Se suele diagnosticar rápidamente, observando solo los síntomas. También se tiende a sobremedicar a los niños, lo que trae aparejados efectos colaterales como por ejemplo riesgos cardíacos y dependencia psíquica en la que el niño asocia la pastilla con ser bueno y portarse bien.
Como decia en mi artículo anterior, la evaluación debería de incluir entrevistas a los padres, sesiones de juego con el niño, establecer contacto con los maestros y realizar interconsultas con el pediatra, el psiquiatra infantil o el neurólogo si fuera necesario.
También hay que tener en cuenta la etapa evolutiva del niño y la situación familiar por la que atraviesa. Muchos de estos síntomas pueden presentarse en diversas situaciones como la muerte de un ser querido, el nacimiento de un hermano, una mudanza, etc.
En mi experiencia como psicóloga me he encontrado con chicos diagnosticados como ADD o ADHD y que en realidad estaban pasando por períodos de duelo o de un divorcio conflictivo de los padres.
Catalina de 8 años se mueve todo el tiempo, habla sin parar, interrumpe y no puede esperar. Al llegar me dice “Tengo que tomar la pastilla para ser buena”. Fué diagnosticada como ADHD y medicada con Ritalina sin tomar en cuenta que la niña está en proceso de elaboración del duelo por la muerte de su hermano. En este caso me consultan luego de un diagnóstico erróneo y una incorrecta indicación de medicación que impedía que la niña procese el duelo.
El tratamiento psicológico
Ignacio de 10 años no para, se retuerce en su silla, mueve sus manos constantemente, se dispersa. Su padre acostumbra a besarlo en la boca y a bañarlo. Le cuenta de sus hazañas sexuales con diversas mujeres. Ignacio está sobreexitado, no puede manejar esta excitación generada por su padre, se angustia y lo manifiesta con un movimiento constante en la escuela y en su casa.
Brisa llega a mi consultorio con un diagnostico de ADHD no puede permanecer quieta, se dispersa y se expone a situaciones de peligro. Trabajo en conjunto con un psiquiatra infantil que evalúa darle por un tiempo medicación mientras yo trabajo con Brisa dos veces por semana. La niña se ve expuesta a un divorcio muy conflictivo entre los padres con escenas de violencia física y verbal entre ellos. Al tiempo de trabajo con Brisa y su familia cede la exposición a riesgo y la hiperactividad, se suspende la medicación y continúa con tratamiento psicológico semanal elaborando la separación de sus padres y el miedo frente a las escenas de violencia vividas.
La Escuela
Que un niño sea catalogado como hiperactivo o hiperquinetico va a depender del medio en el que está inmerso.
Hay escuelas con normas rígidas donde cualquier movimiento que sale de la norma es sancionado. Son escuelas que tienden a ser cerradas y expulsivas.
Otras escuelas aceptan el hecho de que muchos niños son inquietos como algo normal, son escuelas que tienen normas menos rígidas. Cuando detectan que algún niño está sufriendo (y lo manifiesta, por ejemplo con exceso de movimiento), piensan estrategias que tienden a la inclusión y trabajan en conjunto con profesionales que atienden al niño para ayudarlo.
Conclusión
No podemos pensar a los chicos en forma aislada, forman parte de un entorno familiar y social, tienen una historia particular. En lugar de taponar los síntomas con exceso de medicación, escuchémoslos y démosles herramientas para salir adelante. Los chicos, con sus síntomas, sus juegos y sus palabras, nos están contando lo que les angustia, sus dificultades, sus conflictos psíquicos. Creo que esta es la mejor manera de ayudarlos.
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domingo 6 de junio de 2010
Chicos hiperactivos, impulsivos ¿ADD-ADHD?
2 comentarios:
- angi dijo...
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y que pasa si el niño es asi inquieto habla mucho no espera es impulsivo en sus reacciones y no esta pasando por ninguna de esas dificultades mensionadas en el informe
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7 de junio de 2010 13:49
- mar dijo...
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interesante blog,muy profesional,le felicito
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20 de junio de 2010 18:42
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Fracaso escolar ¿y si mi hijo repite?