Dudas, alegría, temores, ansiedad… muchas veces el período de adaptación se le hace difícil a los papás. Se trata de afrontar el crecimiento del chicos y aceptar que ya no somos "tan imprescindibles". Aparecen sentimientos ambivalentes. “¿y si me extraña? ¿Cómo lo van a entender si no sabe hablar? ¿Lo van a cuidar bien?, ¿Qué van a hacer si se pelea con los nenes?, ¿lo van a retar?, ¿Y si la maestra es muy exigente?, ¿lo van a dejar ir solo al baño?, ¿y si se lastima?”...
Es difícil dejarlos a cargo de otros adultos, tener que compartir a nuestro hijo, dar entrada a las maestra. Permitir que sean cuidados y queridos por otros, y que quieran a otros adultos no siempre es fácil.
Muchas veces nos sentimos culpables por volver a tener que ir a trabajar y no tener con quién dejarlo. Nos sentimos malos padres, y a veces esta culpa funciona como obstáculo en la adaptación del nene.
Pero también pasa lo contrario, hay papás que apuran a sus hijos, que no les dan el tiempo de adaptarse a esta nueva situación, literalmente “los dejan” y no los acompañan en el proceso.
Para los chicos la adaptación es una situación llena de emociones, miedos, ansiedad, deseos, que se dan todos juntos. Para unos, reencontrarse con los amigos del año anterior; para otros, empezar a vincularse con chicos por primera vez. Compartir, conocer a la nueva maestra, conocer un espacio nuevo “la sala, el patio, el baño”, etc. Muchas cosas nuevas. "Tengo ganas y tengo miedo", "me dan ganas de jugar pero no quiero separarme de mamá", "quiero ese juguete pero no me animo a pedirlo", "me meto en el arenero y cuando me acuerdo de papá lloro", "quiero hacer pis y no se donde está el baño"…
Cómo es la adaptación
Hay distintas opciones en lo que respecta al jardín en los primeros años: está el jardín que forma parte de una institución educativa, los jardines rodantes en las casas de las familias y los grupos de juego de algunas veces por semana. Algunos se iniciarán en el jardín maternal (de bebés a 3 años), otros en el de infantes (de 3 a 5 años). Sea cual sea la opción que se elija, los niños tendrán que transitar un período de adaptación.
El período de adaptación es un proceso gradual, con avances y retrocesos. Lleva tiempo. Puede durar varios días, semanas o meses y esto va a depender de cada nene y su familia. La adaptación se hace con un adulto de la familia que permanece en el jardín y va siguiendo las indicaciones de la docente. Suele empezar con una visita al jardín, luego el niño se queda con un familiar un ratito y se irá aumentando el tiempo de permanencia gradualmente.
También el adulto acompañante se ira alejando gradualmente del niño, pasará de la sala a la puerta del jardín. Se irá a tomar un cafecito y volverá, y así se ira haciendo el despegue hasta que pueda cumplir el horario completo sin el acompañante.
Con el inicio del jardín comienza la vida escolar del niño, comienza la socialización, se abre un mundo nuevo, aprender a compartir con otros, poder estar lejos de mamá y papá.
Algunas ideas que ayudan en el proceso
- Durante la adaptación pueden aparecer llantos, enojos, dificultades en el sueño, fiebre, etc. Es normal. Los chicos se irán acomodando a este cambio que implica empezar el jardín paulatinamente. Hay que contenerlos y sostenerlos.
- Es importante que todos estén convencidosde que el niño concurra al jardín; si el adulto duda y se angustia, el niño lo percibe y le será muy difícil quedarse en el jardín y disfrutarlo.
- Hay que preparar a los chicos para la llegada al jardín: Contarle cómo es, cómo se llama la maestra, con qué se encontrará al llegar. Que usará delantal, que hay otros nenes y una salita y un patio. Que irá a jugar, que hay mesas y sillas chiquitas y juguetes.
- Comunicarse con la maestra (para sentirnos seguros) por medio del cuaderno de comunicaciones o verbalmente.
- Si el jardín lo permite, llevar un juguete de su casa que lo acompañe los primeros días y le de seguridad.
- Seguir las consignas que nos da la maestra. Recordemos que ya tiene experiencia y puede acompañarnos en la adaptación.
- Asegurarle que lo vendremos a buscar. No lleguemos tarde, eso genera mucha angustia, miedo a ser abandonado, sobre todo al inicio.
- No es conveniente sobornarlo con cosas “si te quedás, te compro caramelos” o asustarlo “si no dejás de llorar, me voy”.
- Tratemos de no irnos a escondidas sin que nos vea. Despedirnos cuando él esté listo y decirle que volveremos, va a darle seguridad y confianza.
- Es conveniente no amenazarlo con que la maestra lo va a retar, le será muy difícil confiar en ella, disfrutar y tendrá miedo.
Veamos casos concretos...
Malena de 4 años llega a salita de cuatro. Sus papás suponen que debe adaptarse "rápido y sin llorar". Malena se queda rápidamente y sin llorar pero empieza a pegar y mandonear a todos. Este es su modo de de afrontar la angustia que le generó una separación tan abrupta, el miedo de perder a sus padres quedando desprotegida frente a un mundo desconocido.
Juan de 2 años inicia su primer experiencia en el jardín, la adaptación dura tres meses y Juan sigue llorando agarrado de la pollera de su mamá. La mamá me consulta y luego de algunas entrevistas de evaluación, ella puede empezar a pensar en el miedo que le genera dejar a su hijo, miedo de que crezca y perderlo, miedo de quedarse sola. A partir de esto, Juan se alivia y empieza a quedarse solo en el jardín.
En algunos casos la adaptación se prolonga, el niño manifiesta mucha dificultad para separarse, la angustia invade la escena y no cede, pasan las semanas y a veces, aunque el niño se quede solo en el jardín, no puede jugar, se aisla y continua angustiado. En otros casos aparecen agresiones a si mismo o a los demás.
En estos casos es conveniente hacer una consulta con un psicólogo infantil el cual dependiendo de la situación y de la edad del niño, podrá evaluar si es conveniente un tratamiento para el nene y/o un espacio para trabajar con los padres.
Conclusión
Empezar el jardín también implica un desprendimiento. Dejarlo en manos de otros, las primeras separaciones de la familia. El mundo se agranda para el niño, los padres recuperan algunos espacios o generan otros.
Es importante que confiemos en la institución y en la maestra; si creemos que nuestro hijo estará cuidado, estimulado y que estará en un espacio seguro, nosotros tendremos más confianza y estaremos más seguros para acompañarlo en el proceso.
Nuestro hijo poco a poco irá encontrando un lugar donde jugar, crecer, compartir y disfrutar. Démosle tiempo, y tomémonos nosotros tiempo también. La adaptación no es solo del nene, es de toda la familia.
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