Continuando con los artículos ya editados sobre los límites, comparto con ustedes algunas ideas basándome en el libro de Ricardo Levi y Lilian Banderas "Cuándo es preciso ser padres" sobre cuándo y cómo limitar articulándolo con algunos ejemplos de situaciones cotidianas.
Disuadir
Estamos en una reunión con amigos y vemos a Matías tocando sus genitales delante de todos. ¿Qué hacemos?. Lo podemos disuadir con alguna propuesta que llame su atención: "vamos a mirar este libro de cuentos" o "vení a dibujar con los chicos". Así el nene deja de tocarse frente a los otros. Luego podemos explicarle que tocarse esta bien pero se hace en privado, no delante de los demás.
Advertir
Si no quiere ponerse la campera puedo advertirle las consecuencias de su conducta: "si no te ponés la campera no vas a poder salir al patio a jugar porque hace frió". De esta forma va comprendiendo que hay determinadas reglas y que las decisiones que toma tienen consecuencias.
Diferenciar fronteras
"Matías quiere estar con nosotros en la cama grande y necesitamos un rato de intimidad". Si quiere estar en la cama matrimonial, explicarle cuál es su lugar y cuál el de los otros, qué cosas son de chicos y qué de grandes. Así lo ayudamos a diferenciar fronteras y en este caso marcamos roles diferenciados adulto-niño. Es bueno que sepa que hay un espacio de los adultos en el que él queda excluido; implica saber que él no es todo para sus papás, que ellos también tiene otos intereses.
Ayudarlo a reconocer sus limitaciones
"Andrés está muy enojado porque quiere cortar la carne con el cuchillo". Cuando quiere hacer algo pero todavía no puede, explicarle que hay cosas que puede y otras que todavía no. Ej.: "ya podés tomar en vaso, andar en el triciclo, etc., pero hay cosas que todavía no podés, como cortar con el cuchillo porque es peligroso". "Vas a poder cuando seas más grande".Así, lo ayudamos a reconocer sus limitaciones y sus logros.
Protegerlo
Si tiene un cuchillo en la mano, primero hay que protegerlo: sacarle el cuchillo de la mano y después le explicamos por qué se lo sacamos. Lo principal en estos casos en cuidar su salud y preservarlo del riesgo que corre. Puede ser que se asuste frente a nuestro susto, que se angustie o se enoje. Luego habrá tiempo cuando estemos más tranquilos para charlar.
Sancionar
Si el chico dibuja en la pared, hay que decirle que la limpie, que las paredes no se pintan. Podemos ofrecerle hojas o un pizarrón para su cuarto donde sí pueda dibujar. Mediante la sanción, incorpora la norma (Ver artículo Los límites parte II: Penitencia, rincón, paliza, premios y castigos).
Frenar el desborde
Frente a un berrinche, primero lo sostenemos, evitamos que se lastime o nos lastime y una vez que esté tranquilo charlamos con él. (Ver artículo
Los Limites parte I: Los berrinches).
Qué situaciones es importante limitar
- Situaciones de riesgo. Ej.: suelta la mano el la calle.
- Situaciones de desborde. Ej.: grita y patalea en el suelo porque no le compramos golosinas.
- Cuando quiere lastimar a otros o romper objetos.
- Cuando transgrede las normas o desafía a la autoridad. Ej.: no se quiere bañar, no quiere ordenar su cuarto, etc.
- Cuando es necesario que incorpore normas. Ej.: hay que lavarse los dientes antes de dormir.
- Cuando los chicos no saben cuál es su límite en cuanto a lo que quieren o pueden hacer. Ej.: quiere cortar con tijera a los 2 años.
Rigidez / flexibilidad…
La idea no es ser rígido "sí o sí terminás los deberes hoy" y el nene se está cayendo de sueño. Hay que ser firme pero flexible, tomando en cuenta las necesidades del nene, la edad y la situación concreta de la que se trate.
Negociando
A veces es necesario parar un poco y ver qué cosas podemos negociar, pero ojo, podemos negociar la forma en que se llevará a cabo, pero no la norma en si misma.
Si la norma es que hay que vestirse para salir, eso no se negocia, se podrá negociar qué ropa quiere ponerse, si el vestido verde o el azul, pero tiene que ponerse uno. Este ejemplo es muy evidente ya que obviamente no lo vamos a dejar salir desnudo a la calle pero podemos trasladarlo a otras situaciones.
Conclusiones
Hay distintas formas de limitar y distintas situaciones que requieren límites pero lo más importante es que el límite esté presente. Sin límites los chicos se desorganizan, su mundo pierde los bordes que le dan marco, se siente desprotegido y hasta no querido ya que cree que a nadie le importa lo que le pase.
Entonces pongamos límites claros, firmes y sostengámoslos en el tiempo. De esta forma nuestro hijo se va a sentir querido, cuidado y guiado en su crecimiento.
Notas relacionadas
Los limites parte I: Los berrinches
Los límites parte II: Penitencia, rincón, paliza, premios y castigos
Problemas de conducta
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