domingo 22 de julio de 2007

Los chicos y los miedos

¿Qué es el miedo?

El miedo es una de las emociones primarias que aparece frente a una amenaza real o imaginaria. Se produce una perturbación del estado de ánimo asociado a algún peligro que el niño vive como amenazante.


Los miedos habituales

Hay miedos que son normales y acompañan los distintos momentos evolutivos de los niños, estos van variando con la edad y a veces se mantienen o reaparecen en distintos momentos :

  • 0 a 1 año: Miedo a estímulos desconocidos, ruidos fuertes, a caer, angustia ante extraños, etc.
  • 2 a 4 años: Miedo a los monstruos, a la oscuridad, a los animales, etc.
  • 4 a 6 años: Miedo a seres imaginarios, a la oscuridad, a las catástrofes, etc.
  • 6 a 9 años: Miedo al daño físico, a hacer el ridículo, etc.
  • 9 a 12 años: Miedo a los incendios, a los accidentes, a enfermarse, al mal rendimiento escolar, temor a conflictos entre los padres, etc.
  • 12 a 18 años. Miedo al fracaso, a no ser aceptado, a las situaciones sociales, a la sexualidad, al futuro, a salir al mundo, etc.

También pueden aparecer miedos que son inducidos por los adultos para asustar al niño en pos de obtener determinada respuesta, por ejemplo decir al niño que vendrá el cuco si no come, etc.

Hay miedos que dependen de la época en que se vive, los miedos actuales están asociados a los robos, los secuestros, las guerras, etc.

¿Cómo ayudarlos a superarlos?

Los miedos son útiles, ayudan al desarrollo y la autonomía. Son parte del crecimiento y la maduración. Al enfrentarlos y superarlos, los niños se vuelven más independientes.

Estrategias frente a situaciones temidas:
  • Preguntarles sobre los miedos, hablar sobre sus temores.

  • Pensar que podemos hacer cuando algo nos da miedo y pensar nuevas estrategias para superarlos, por ejemplo frente el miedo a dormir a oscuras, ofrecerle dejar una linterna en la mesa de luz.

  • Dramatizarlos, disfrazarse de los personajes temidos, armar títeres de monstruos.

  • Jugar con sabanas a los fantasmas.

  • Jugar en la oscuridad con linternas.

  • Dibujarlos.

  • Armar una historieta o una historia.
  • Contar cuentos, en las librerías hay muchos sobre este tema.

  • Compartir las experiencias de los adultos sobre sus temores y que hacen para superarlos.


¿Cuando un miedo es patológico?

Cuando el miedo afecta la vida vincular, impidiendo al niño conectarse con el mundo y crecer. Cuando el miedo paraliza al niño y persiste en el tiempo o demanda rituales que perturban el desarrollo por ejemplo impidiendole dormir, ir a cumpleaños, ir a la escuela, jugar, etc, es necesario hacer una consulta psicológica.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lic. Gerardi: Podría escribir sobre como hablar con los chicos cuando los padres se estan separando?

Eobugllen dijo...

Cita:
El miedo es una de las emociones primarias que aparece frente a una amenaza real o imaginaria. Se produce una perturbación del estado de ánimo asociado a algún peligro que el niño vive como amenazante.

¿qué es una emoción primaria?

Cita:
Hay miedos que son normales y acompañan los distintos momentos evolutivos de los niños, estos van variando con la edad y a veces se mantienen o reaparecen en distintos momentos

Si hay miedos normales ¿por que "se produce una perturbación"?
Si el miedo es una emoción primaria, no es una perturbación. Es algo normal, está dentro de la variedad de emociones "normales". En todo caso el miedo es una perturbación cuando no es "normal". Lo correcto sería "alteración", o bien "modificación", pero no es correcto "perturbación" que implica una salida de la variedad de matices dentro de lo "normal". La perturbación altera el desarrollo, si tomamos como "normal", el desarrollo saludable de las capacidades. Además "perturbación" tiene una connotación negativa que ahonda aún más la brecha entre los hechos y los conceptos.

Cita:
Los miedos son útiles, ayudan al desarrollo y la autonomía. Son parte del crecimiento y la maduración. Al enfrentarlos y superarlos, los niños se vuelven más independientes.

Tal cual, no son perturbaciones, a menos que no sean útiles, ni ayuden al desarrollo e impidan la autonomía.


Todo esto no tiene la más mínima importancia para padres que leen cualquier cosa e intentan aplicarlas a sus hijos.