El inicio de la pubertad en las niñas se produce aproximadamente entre los 10 a 12 años.
Durante la pubertad se producen cambios en el cuerpo y también cambios psíquicos. El desarrollo físico y los cambios hormonales van haciendo que las niñas púberes empiecen a adquirir las características sexuales de una mujer adulta.
La pubertad está marcada por el desarrollo de caracteres primarios (órganos sexuales) y secundarios (el resto del cuerpo). Uno de los cambios que suele impactar a las niñas y sus familias es la llegada de la primera menstruación
El cuerpo sufre transformaciones y los cambios son abruptos, no paulatinos como se dan durante la niñez. En las nenas puede aparecer o temor sobre cuándo les vendrá la menstruación y donde estarán cuando les pase.
No todas las chicas se desarrollan al mismo tiempo, esto puede generar angustia a partir de las comparaciones con los otros, miedos en relación a cuando se van a desarrollar o ganas de que esto se produzca si el desarrollo se demora y ven que sus compañeras ya empiezan a tener cambios.
Puede ser que algunas niñas se asusten frente a la llegada de su primera menstruación, puede sucederles cuando están lejos de su familia, en la escuela o en alguna actividad extra escolar y que no sepan bien como manejarlo, se asusten, no digan nada o se angustien. Es importante contenerlas, escucharlas y explicarles lo que le está pasando.
Las niñas púberes deben ir inscribiendo en su psiquismo estos cambios, aparece un nuevo cuerpo, diferente al anterior, el cuerpo es vivido como extraño y también aparecen nuevas sensaciones. Hay una pérdida de familiaridad con el propio cuerpo, el cuerpo aparece como ajeno, lo cual implica un trabajo de duelo para el psiquismo, duelo por el cuerpo que se pierde y un trabajo que implica asimilar un cuerpo nuevo, diferente.
Para poder acompañar a nuestras hijas y prepararlas para la llegada de su primer menstruación es importante poder anticiparnos a la llegada de estos cambios y hablar con nuestras hijas de la proximidad de los mismos. Esto hará que cuando tengan su primera menstruación estén mejor preparadas.
Es importante que las mamás puedan ir acompañando a sus hijas, antes y durante los primeros meses en que llega la menstruación. Acompañarlas a la farmacia explicarles sobre los protectores femeninos, ayudarlas a elegir uno para que lleven siempre en su cartera. Hablarles sobre el sangrado, explicarles por que se produce, cada cuanto se produce y cuanto dura. Explicarles que esto es normal y les sucede a todas las mujeres a determinada edad. También es conveniente hacer una primera visita a la ginecóloga, de ser posible una ginecóloga que se especialice en pubertad, para que acompañe a la familia en este nuevo momento.
Hay padres que prefieren hablar directamente, otros se ayudan con libros sobre el tema; sea cual sea la forma que elijan, las chicas deben saber que se producirán cambios en su cuerpo. La función de los padres en esta etapa es responder a sus preguntas y dudas, respetar sus silencios y acompañar.
También es conveniente hablar sobre la sexualidad, las formas de evitar un embarazo y las enfermedades de transmisión sexual.
Conclusión
Si ayudamos a nuestras hijas a prepararse para los cambios y las acompañamos mientras estos cambios se van produciendo, si escuchamos y respondemos sus dudas y temores seguramente llegarán mejor preparadas y más seguras para enfrentar estos nuevos cambios.



