jueves, 4 de diciembre de 2014

Los chicos y los juguetes


¿Qué juguete es más adecuado para cada edad?, ¿en qué podemos guiarnos para elegir un juguete? 

Es importante tener en cuenta que más allá del objeto que se le compre lo importante es que los chicos puedan “transformarlo en un juguete”, pudiendo desplegar su imaginación, explorar, crear a partir de él. Lo importante no es solo el juguete en si sino el juego que el niño despliega a partir de él.

Sabemos que muchas veces uno puede traer un juguete y este queda en el piso mientras el nene pone toda su energía en explorar la caja en la que este venia. Esa caja en ese momento para ese nene se transformó en un juguete.

A la hora de elegir un juguete hay que tener en cuenta la edad de los chicos, que sea algo que los sorprenda o algo que ellos deseen, que les permita explorar, que sea seguro y adecuado para la edad, que no sea demasiado complejo ni demasiado sencillo.

En esta época es evidente como la influencia de los medios de comunicación como la televisión e internet y las publicidades dirigidas a los chicos van generando en ellos la necesidad de consumir e influyen en sus elecciones. Algunos niños piden sus juguetes influidos por estos medios y esperan recibirlos, otros prefieren que sea algo que los sorprenda. 

Para elegir un juguete tenemos que pensar cual es la etapa que están transitando los chicos en ese momento en cuanto a su desarrollo motriz, cognitivo, emocional y social. 

0-6 MESES: A esta edad los bebes escuchan los sonidos, siguen con la mirada a personas y objetos y poco a poco pueden agarrar cosas, moverlas y llevárselas a la boca. Necesita juguetes seguros, que le ayuden a descubrir su cuerpo y a distinguir diferentes texturas, formas, sonidos y colores. Deben ser interesantes a la vista y al oído.

Algunos ejemplos: Los sonajeros, móviles de cuna, muñecos de goma, mordedores, alfombras con actividades, muñecos de tela o goma etc. Deben ser juguetes grandes que no se los pueda tragar y que no sean tóxicos. 

7-12 MESES: El bebé empieza a explorar cada vez con mayores posibilidades motrices su cuerpo, el espacio y los objetos. Puede desplazarse, gatear, girar, pasa objetos de una mano a otra. Deben ser interesantes a la vista, el oído y al tacto.


Por ejemplo: Deben ser juguetes grandes que no se los pueda tragar y que no sean tóxicos. Pelotas, tacos y aros; encastres sencillos; juguetes musicales, sonoros y con teclas; juegos para la bañera; libros blanditos; bloques para meter y sacar; arrastres.


AL AÑO: Los bebes están dando sus primeros pasos, el mundo se amplia y se vuelven grandes exploradores. Deben ser juguetes grandes que no se los pueda tragar y que no sean tóxicos.

Por ejemplo juguetes que producen sonidos (causa -efecto); juguetes que le permitan arrastrar, golpear, abrir, cerrar. Muñecos y muñecas de goma, trapo o tela, Autos grandes, Juguetes de empujar, Juguetes con diversidad de colores y texturas. Juguetes de agua que floten, juguetes para realizar construcciones de apilar y encajar entre sí. 

2-3 AÑOS: Los chicos hablan cada vez más y se hace entender por medio del lenguaje. Comienza un mayor desarrollo del juego simbólico. Comienza el control de esfínteres.



Algunos ejemplos de juguetes: Autos, pizarras, pinturas, instrumentos musicales, muñecas y animalitos. Triciclos, rompecabezas sencillos, teléfonos, bebes, jueguito de té, juegos de mesa y libros sencillos para identificar animales, colores y objetos. Masa, objetos para trasvasar líquidos, arena, CD con música infantil, títeres etc.



3-5 AÑOS: Los chicos empiezan a socializar cada vez más y pueden jugar con otros chicos. Empiezan a interesarse por los números y las letras. El juego simbólico se enriquece cada vez más.

Algunos ejemplos son: juegos de mesa con letras y números, rompecabezas, bicicletas, material de arte y de lectura, títeres, muñecos y muñecas. Juegos de computadora. Juegos de princesas, instrumentos musicales, disfraces, maquillajes, etc.

6 AÑOS en adelante Los chicos ya empiezan la primaria con lo cual van afianzando la lecto escritura y las operaciones con los números. Ya están preparados para jugar con juegos reglados, tienen mayor capacidad atencional, pueden esperar turnos y comprender y respetar reglas con mayor facilidad. también adquieren mayor destreza corporal.

Por ejemplo: juegos de magia y de experimentos, juegos digitales, juegos de mesa más complejos (dominó, cartas), juegos para hacer manualidades y material para juego simbólico. Libros. También bicicletas, patines y monopatines. Soga para saltar, etc.




Conclusión

Más allá del juguete en sí mismo lo importante es el juego que el niño crea a partir de él. No es necesario que los chicos tengan cantidades enormes de juguetes. Recordemos que cualquier objeto de la casa puede ser transformado por el niño en un juguete y cumplir la misma función. 


Lic. M. Paula Gerardi
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lunes, 27 de octubre de 2014

Prevención del abuso sexual infantil


¿A qué llamamos abuso?

El abuso sexual infantil abarca  un conjunto amplio de conductas sexuales ejercidas por un adulto a un niño o joven en una relación de poder y asimétrica en cuanto al desarrollo emocional, psicosexual y cognitivo.

Implica una invasión del espacio corporal y psíquico del niño para la obtención del goce del adulto.
 

Distintos tipos de abusadores

El abuso puede darse dentro del ámbito familiar o en otros espacios a los que concurren los chicos.

El abusador puede acercarse de manera sutil, donde el adulto trata de procurarle placer al niño y suele presentar el abuso como un juego desde un lugar afectuoso, en  otros casos el abusador realiza una agresión directa sin intentar procurarle placer.

El abusador suele  amenazar al niño con que algo malo sucederá si el niño cuenta y  presentar el abuso en el marco de un secreto que no se debe contar.
 
 
 

¿Cómo ayudar a los chicos a prevenirlo?

Para prevenir el abuso sexual infantil es importante hablar con los chicos. Ayudarlos a comprender que su cuerpo es privado que nadie debe tocar sus partes íntimas y que si alguien lo hace tienen que contarlo a un adulto de su confianza. Explicarles que hay secretos que no se deben guardar.

Si los chicos cuentan alguna situación de abuso, es importante creerles, hacerles saber que los vamos a ayudar y proteger.

Comparto con ustedes algunos libros para niños que abordan muy bien el tema y que pueden ayudarnos a hablar con nuestros hijos.

·         Decir si, decir  no  http://www.libreriapaidos.com/9789872163150/DECIR+SI+DECIR+NO/


·         Cuido mi cuerpo  http://www.libreriapaidos.com/9789872163181/CUIDO+MI+CUERPO/
 

·         Diario de mis vacaciones    http://www.libreriapaidos.com/9789872271527/DIARIO+DE+MIS+VACACIONES.LIBRO/

Algunos de estos libros los podemos encontrar también en video:

" Los secretos de Julieta" 

 

"Decir si, decir no"





 

Conclusión

La comunicación  entre padres e hijos es una herramienta importante para la prevención y detección del abuso sexual infantil. Es muy saludable abrir espacios de diálogo en un marco de confianza y respeto, dando siempre lugar a lo que los chicos nos cuentan o nos preguntan.


Lic. M. Paula Gerardi
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jueves, 25 de septiembre de 2014

Los berrinches de los dos y tres años


”Se tira al piso, grita y patea”,  “me pega si me acerco”, “hace escándalo en la calle y todos nos miran”, “dice a todo que no”, “me dice “mala, no te quiero más” y me angustio”, “no entiendo que le pasa y  me da mucha bronca”, “pienso que está sufriendo y no sé cómo ayudarlo”, “me saca, no lo puedo controlar”…

A veces nos encontramos en una situación difícil de manejar, por ejemplo estamos en un shopping o en un restaurant y nuestro hijo comienza a hacer un terrible escándalo por cualquier motivo, podemos sentir que todos nos miran, puede darnos vergüenza, no sabemos si irnos o quedarnos, si retarlo, si llevarlo a la rastra afuera, si dejarlo que grite, si darle lo que quiere  para que deje de gritar, si darle un  chirlo…

Hay que tener en cuenta que es una etapa por la que atraviesan los chicos, es pasajera y es parte de su crecimiento. Todos los padres de chicos chiquitos pasan por estas situaciones.

Los berrinches alrededor de los dos y tres años  son normales y saludables, son intentos de diferenciarse del adulto, de crecer, de poder plantarse y decir “acá estoy yo, soy distinto de papá y mama” “deseo, pienso y siento cosas propias”.
 
 

En esta etapa los chicos transitan un proceso que implica aprender a esperar, a tolerar la frustración de no poder hacer lo que desean y a controlar sus impulsos. Esto lleva tiempo y como papás podemos ayudarlos a ir transitándolo armándonos de mucha paciencia, no es una etapa fácil.

Es importante que los chicos sientan que frente a esta situación nosotros los seguimos queriendo y responder con calma ayudándolos a transitar el berrinche. Si respondemos con angustia los chicos pueden sentir culpa, si respondemos con violencia los chicos pueden sentir miedo.

Algunas ideas para manejarnos frente a un berrinche:

·         No permitir que se lastime, nos lastime o rompa cosas. “podes enojarte pero no vamos a dejar que te lastimes o lastimes a otros”,

·         Anticipar antes de finalizar una actividad. “mira que en un ratito nos tenemos que ir”.

·         Acompañar desde la palabra, pensar que está generando el berrinche  y cuando este más tranquilo ayudarlo a poner en palabras lo que siente.

·         Podemos pensar: ¿Qué pasó antes del berrinche?, ¿Qué nos está queriendo decir?, ¿Qué necesita? Tratar de decodificar qué le está pasando  y después ponerlo  en palabras.

·         A los nenes más chiquitos hay que ayudarlos a entender lo que sienten ofreciéndole palabras, por ej.: ¿tenés miedo?, ¿tenés sueño?, ¿estás enojado?

·         Distraerlo con otra cosa.

·         Cumplir y sostener el límite que ponemos, no ceder por cansancio.

·         Ofrecerle alternativas posibles.

·         Tener coherencia en los límites que ponemos con nuestra pareja.

·         Es importante conocer nuestro nivel de tolerancia y apartarnos cuando es necesario, dejando la situación en manos de otro adulto que este más sereno.
 

Conclusión

Los límites son un acto de amor y de cuidado hacia nuestros hijos, los ayudan a organizarse, a controlar sus impulsos. Cada familia ira encontrando cual es la forma en que su hijo se tranquilice, hay que probar, implementar diversos recursos entendiendo que es una etapa saludable y pasajera. Hay que armarse de mucha paciencia.
Si vemos que no podemos controlar la situación, que nos desborda, nos angustia, nos violenta, si no podemos ponernos de acuerdo con nuestra pareja, si vemos que nuestro hijo se lastima,  podemos hacer una consulta de orientación a padres.

Lic. M. Paula Gerardi
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 Notas relacionadas
Los límites ¿se ponen o se construyen?
Los límites parte II: Penitencia, rincón, paliza, premios y castigos

miércoles, 27 de agosto de 2014

Dificultades en el aprendizaje


El aprendizaje implica cuestiones tanto subjetivas como cognitivas, por esto mismo, es imposible separar lo cognitivo de lo emocional.

El aprendizaje es previo al aprendizaje escolar, aprendemos desde que nacemos por ejemplo a hablar, caminar, dibujar, comer, etc. Subjetividad, procesos cognitivos y aprendizaje están entramados desde los inicios de la vida, y en el proceso de aprendizaje es muy importante la presencia de otro (pares, docentes, familia, etc.).

Podemos pensar este entramado por ejemplo en el aprendizaje de la lectura:
 

Mariano, su mamá y los libros de cuentos: La mamá le ofrece a su hijito de cuatro años un cuento con  imágenes y letras, lo abrasa, lo sienta a upa, le va contando el cuento. La mamá está ofertando a su hijo la posibilidad de acercarse al mundo de la lectura desde el vínculo afectuoso y en ese encuentro el niño va desplegando los procesos cognitivos necesarios para ir apropiándose paulatinamente  de la lengua escrita.
 

Cada niño tiene intereses, tiempos, ritmos, motivaciones y capacidades diferentes. Es importante entonces, que desde la escuela  se oferte diversidad en las propuestas y en los modos de enseñanza según lo que cada niño necesite.

Conclusión

Cuando un niño no puede aprender hay que evaluar muchos factores: orgánicos, vinculares, emocionales y  cognitivos. Hay que tener en cuenta que el  no poder aprender implica un sufrimiento para el niño y muchas veces también para la familia. Por eso es importante una evaluación y trabajo conjunto entre la escuela y los especialistas que atienden al niño  (según cada caso puede ser   psicólogo  infantil, psicopedagogo, pediatra, neurólogo, etc.).

Lic. M. Paula Gerardi
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