miércoles, 1 de mayo de 2013

Primera menstruación

El inicio de la pubertad en las niñas se produce aproximadamente entre los 10 a 12 años. Durante la pubertad se producen cambios en el cuerpo y también cambios psíquicos. El desarrollo físico y los cambios hormonales van haciendo que las niñas púberes empiecen a adquirir las características sexuales de una mujer adulta.

La pubertad está marcada por el desarrollo de caracteres primarios (órganos sexuales) y secundarios (el resto del cuerpo). Uno de los cambios que suele impactar a las niñas y sus familias es la llegada de la primera menstruación

El cuerpo sufre transformaciones y los cambios son abruptos, no paulatinos como se dan durante la niñez. En las nenas puede aparecer o temor sobre cuándo les vendrá la menstruación y donde estarán cuando les pase. No todas las chicas se desarrollan al mismo tiempo, esto puede generar angustia a partir de las comparaciones con los otros, miedos en relación a cuando se van a desarrollar o ganas de que esto se produzca si el desarrollo se demora y ven que sus compañeras ya empiezan a tener cambios.




Puede ser que algunas niñas se asusten frente a la llegada de su primera menstruación, puede sucederles cuando están lejos de su familia, en la escuela o en alguna actividad extra escolar y que no sepan bien como manejarlo, se asusten, no digan nada o se angustien. Es importante contenerlas, escucharlas y explicarles lo que le está pasando.

Las niñas púberes deben ir inscribiendo en su psiquismo estos cambios, aparece un nuevo cuerpo, diferente al anterior, el cuerpo es vivido como extraño y también aparecen nuevas sensaciones. Hay una pérdida de familiaridad con el propio cuerpo, el cuerpo aparece como ajeno, lo cual implica un trabajo de duelo para el psiquismo, duelo por el cuerpo que se pierde y un trabajo que implica asimilar un cuerpo nuevo, diferente.

Para poder acompañar a nuestras hijas y prepararlas para la llegada de su primer menstruación es importante poder anticiparnos a la llegada de estos cambios y hablar con nuestras hijas de la proximidad de los mismos. Esto hará que cuando tengan su primera menstruación estén mejor preparadas.

Es importante que las mamás puedan ir acompañando a sus hijas, antes y durante los primeros meses en que llega la menstruación. Acompañarlas a la farmacia explicarles sobre los protectores femeninos, ayudarlas a elegir uno para que lleven siempre en su cartera. Hablarles sobre el sangrado, explicarles por que se produce, cada cuanto se produce y cuanto dura. Explicarles que esto es normal y les sucede a todas las mujeres a determinada edad. También es conveniente hacer una primera visita a la ginecóloga, de ser posible una ginecóloga que se especialice en pubertad, para que acompañe a la familia en este nuevo momento.

Hay padres que prefieren hablar directamente, otros se ayudan con libros sobre el tema; sea cual sea la forma que elijan, las chicas deben saber que se producirán cambios en su cuerpo. La función de los padres en esta etapa es responder a sus preguntas y dudas, respetar sus silencios y acompañar.

También es conveniente hablar sobre la sexualidad, las formas de evitar un embarazo y las enfermedades de transmisión sexual.


Conclusión

Si ayudamos a nuestras hijas a prepararse para los cambios y las acompañamos mientras estos cambios se van produciendo, si escuchamos y respondemos sus dudas y temores seguramente llegarán mejor preparadas y más seguras para enfrentar estos nuevos cambios.

sábado, 16 de marzo de 2013

¿Cuándo pedir una entrevista de orientación a padres?

No solamente  se  puede recurrir a un psicólogo infantil cuando los chicos presentan síntomas o problemáticas complejas.

Muchas veces en la crianza de los hijos surgen dudas sobre la crianza. Un espacio de algunos encuentros para charlar con los padres puede permitir pensar algunos temas.

Los padres muchas veces se preguntan:

¿Cómo manejo los berrinches típicos de los dos años?

¿Cómo les explicamos a  los chicos que nos vamos a separar?

¿Cómo ayudamos a  los chicos a despedirse de la teta, los pañales, el chupete y la mamadera?

¿Cómo hablamos con los chicos cuando comienzan a preguntar sobre sexualidad?




¿Cómo manejamos las peleas entre los hermanos?

¿Cómo nos manejamos cuando los chicos se pasan a la cama grande?

¿Cómo acompañamos a los chicos con los miedos típicos de los tres años?

¿Cómo hablamos con los chicos frente a la muerte de un ser querido?

¿Cómo nos manejamos con los límites en las distintas etapas:  con los bebes, los nenes, los púberes y los adolescentes?

¿Cómo acompañamos  a los chicos en la adaptación al jardín de infantes y el ingreso a la primaria?

En un espacio de orientación a padres no se ofrecen “recetas” sino que se apunta a abrir el diálogo,  a reflexionar juntos,  a abrir preguntas,  a ir encontrando algunas respuestas.

En las entrevistas con los padres se conversa sobre los datos de la vida de los chicos y la familia, se trabaja con los padres  sobre las cosas que les angustian y preocupan, sobre sus temores, dudas, deseos, expectativas y fantasías.

Van surgiendo recuerdos, contradicciones, olvidos, emociones,  historias que se repiten, historias que no se quieren repetir…
 
Conclusión

El espacio de orientación a padres es un espacio ameno donde no se juzga ni se dan opiniones personales, sino que se va acompañando a los padres en el camino de ir encontrando sus propias respuestas.

jueves, 7 de febrero de 2013

Los chicos y la alimentación

La alimentación es una forma de comunicación entre la madre y el bebé, dar el pecho o la  mamadera en un ambiente cálido, de conexión y de ternura va dejando huellas psíquicas en el niño y construyendo su subjetividad.
Es saludable que desde esos primeros momentos que son las primeras experiencias del niño con la alimentación  y que están muy ligadas al contacto con el cuerpo materno, con las miradas, las caricias y las palabras sean experiencias placenteras para ambos.

El pasaje de líquido a solido es un momento muy importante en lo que respecta a la alimentación, es un momento donde es importante la exploración, permitir que el bebé juegue con los alimentos, que los toque, que se ensucie, que pase los alimentos por su carita, que juegue con la cuchara, que tome el vaso. Estas experiencias enmarcadas en un ámbito de juego, exploración y afecto marcan el futuro vínculo del niño con la alimentación.


Desde el año de vida los bebés ya pueden compartir la mesa con los adultos y es aconsejable que sea un momento compartido, un momento tranquilo, de reunión, de afecto y comunicación sin discusiones y sin televisión.


A los dos y tres años los chicos quieren hacer las cosas solitos, se van separando del adulto y explorando su independencia, es necesario darles la oportunidad de comer solitos aunque tarden. Hay que dejarlos que prueben aunque se ensucien, tiren la comida al piso, etc. El rechazo a la comida a esta edad  en ocasiones puede ser un intento de reforzar su independencia.




No hay que forzar a los chicos a comer, hay que ir familiarizándolos de a poco con los nuevos alimentos, cortar la comida en pequeños trozos, dar a los alimentos distintas formas, etc.


Hay que tratar de evitar las discusiones relacionadas con la comida, no hay que castigar a los chicos por que no comen ni sobornarlos.


Fallas en el vínculo entre el adulto y él bebe en estos primeros tiempos pueden generar algunos trastornos en la alimentación como ser fobia a la comida, anorexia, obesidad.


Conclusión


Alimentación y afecto están intimanente ligados. Dependiendo de cómo sean las primeras experiencias de encuentro del adulto y  el niño con la alimentación desde los primerísimos tiempos va a depender el vínculo del niño con la comida durante toda la vida


lunes, 24 de diciembre de 2012

El miedo a los monstruos

Hay miedos que son normales y acompañan los distintos momentos evolutivos de los niños, estos van variando con la edad y a veces se mantienen o reaparecen en distintos momentos.  A  los 2 o 3 años suele aparecer el miedo a los monstruos, a esa edad  todavía realidad y fantasía no están bien diferenciados, esta diferenciación se va construyendo con el tiempo.

Los miedos  a los monstruos son comunes en la infancia y nos muestran el funcionamiento psíquico infantil. Estos miedos habituales ayudan al desarrollo y la autonomía. Son parte del crecimiento y la maduración. Al enfrentarlos y superarlos, los niños se vuelven más independientes.


Quedarse solo en la oscuridad puede generar en el niño fantasías, la habitación puede poblarse de monstruos imaginarios. Al no poder ver lo que lo rodea, las fantasías cobran vida en forma de monstruos o personajes temidos. El temor a los monstruos suele aparecer alrededor de los tres años, luego el personaje temido  va variando con la edad .El temor a la oscuridad con la aparición de monstruos suele estar ligada a intentos de elaborar procesos psíquicos  que todos los niños necesitan transitar para crecer.



Cuando el miedo se intensifica y no desaparece con el tiempo, lo denominamos fobia. Las fobias se caracterizan por el desplazamiento: hay un temor o un conflicto inconciente que permanece oculto y en su lugar aparece el miedo a otra cosa, un objeto o una situación: por ejemplo a los monstruos
Las fobias suelen angustiar mucho a los niños, hay que escucharlos y tomar en serio lo que les está pasando.

Les sugiero algunos cuentos para ayudar a los chicos a elaborar el miedo a los monstruos.
  • Queridos monstruos. Elsa Borneman.
  • Tengo un monstruo en el bolsillo. Graciela Montes.
  • El domador de monstruos. Ana María Machado.
  • Tengo miedo. Serie Martín y Julieta.

Conclusión
Todos los niños suelen tener miedo a los monstruos  durante su crecimiento. Hay miedos que son normales y pasajeros, hay que acompañar a los niños para ayudar a atravesarlos. Si el miedo afecta la vida vincular y paraliza al niño, impidiéndole conectarse con el mundo y si estos se instalan, se vuelven desproporcionados con respecto a la situación, son persistentes, generan angustia o interfieren en la vida cotidiana del niño es necesario consultar con un profesional