jueves 31 de diciembre de 2009

Miedos a la hora de dormir

El miedo que suele aparecer en los chicos a la noche, suele asociarse con personajes a los que los chicos temen: ladrones, monstruos, fantasmas, etc. En algunos casos estos miedos son pasajeros... los niños se alivian con la presencia del adulto que acompaña con un cuento o una canción. En otros casos los miedos persisten, aparece la angustia, y el niño no logra calmarse pidiendo dormir con sus padres.


¿Qué son las fobias?

Las fobias infantiles se caracterizan por el desplazamiento. Cierto miedo o conflicto inconciente queda oculto y en su lugar aparece el miedo a otra cosa (monstruo, fantasma, etc.).
Las fobias son un modo que encuentra el niño de organizar la angustia, la pura angustia encuentra algo localizable, se liga a algo por ejemplo "miedo a los ladrones", "miedo a la tormenta", miedo a la oscuridad", etc. A partir de esto, el niño, al evitar la situación temida, puede evitar la angustia. Por ejemplo si la angustia aparece al subir solo las escaleras ahora puede evitar esa angustia subiendo acompañado.
Las fobias nos muestran el funcionamiento psíquico infantil, el tratamiento apunta a descifrar ese conflicto inconciente o ese miedo oculto y ponernos a trabajar con el para que el niño pueda aliviarse.

Vamos a abordar este tema a partir de un caso

Nota: Los nombres, fechas y algunos datos específicos fueron modificados para preservar la identidad del paciente y su familia.

Julieta de 10 años llega a mi consultorio junto a sus padres planteando como motivo de consulta que duerme desde siempre con sus padres en la misma cama. Tiene miedo de dormir en su cuarto.


Las entrevistas con los padres

La mamá puede hablar del temor que tiene a que su hija crezca. Hablan de sus problemas de pareja. El papá puede pensar sobre la dificultad de separar a esta mamá y su hija y, reclamar a su mujer “como mujer”.
Parece que Julieta con sus miedos está expresando otros miedos, los de su mamá y su papá, miedo a la sexualidad, miedo a que crezca y confrontarse con los problemas de la pareja. Julieta muestra con sus miedos, los miedos de los padres. Cuando los miedos se pueden reubicar y trabajar, Julieta se alivia.


El tratamiento con Julieta

Julieta me cuenta sus miedos: “Los espíritus”, “la mujer asesina”, los dibuja. Empezamos a jugar con los miedos, yo me asusto, ella me asusta. Inventamos historias de terror ente las dos. Hablamos de sus miedos, de qué hacer para no tener tanto miedo a la noche (dejar la luz prendida, llevar a su gata al cuarto, etc.). Empieza a fantasear… ¿cómo sería dormir en su cuarto?, ¿cómo lo decoraría?, ¿invitar amigas?, etc.

Poner afuera los miedos, ponerlos a jugar hace que estos miedos se vayan diluyendo, cediendo. Julieta se va animando a crecer, a separarse de su mamá. Llega a la pubertad y empieza a conectase con actividades propias de este período que antes tenia vedadas. Empieza a aparecer el pudor, la vergüenza de dormir con su papá.


Final del tratamiento

Julieta inicia sus 11 años durmiendo sola en su cuarto. Nos despedimos. Dice “mis papás necesitan estar solos, ahora puedo invitar amigas a dormir”, "ya no tengo miedo de ir a dormir al campamento” y deja sus miedos en el consultorio.


Conclusión

Hay que reconocer que los chicos realmente están asustados y están sufriendo con la situación y los padres tenemos que buscar la forma de ayudarlos.
Todos los niños tiene miedos y fobias durante su crecimiento. Si estos se instalan, se vuelven desproporcionados con respecto a la situación, son persistentes, generan angustia y interfieren en la vida cotidiana del niño es necesario consultar con un profesional para poder evaluar qué le está pasando a ese niño, que está queriendo procesar por medio de estos miedos y qué le está pasando a esa familia en particular con esta situación. Con un tratamiento adecuado los miedos poco a poco van cediendo y el niño se suele aliviar.


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domingo 22 de noviembre de 2009

Manifestaciones del divorcio en los chicos

Frente al divorcio o la separación de los padres suelen aparecer diversas manifestaciones en los niños. Estas van a depender de las características personales de cada niño y su familia. Veamos algunas de estas manifestaciones y qué podemos hacer como papás para ayudar a los chicos en este proceso.

Cuando los padres se separan, los niños pueden sentirse tristes, enojados, con miedo de perder a sus padres o de que sus padres dejen de quererlos. Pueden sentirse angustiados, culpables, pueden sentir incertidumbre sobre lo que va a pasar.

Podemos ayudar a los chicos contándoles como seguirán las cosas de ahora en adelante, qué cosas van a cambiar y qué cosas se mantendrán iguales. Por ejemplo, “mamá te va a seguir llevando todas las mañanas a la escuela, papá te va a ir a buscar a la salida los miércoles”. Explicarles cuáles serán las nuevas rutinas, qué días verán al padre que no convive con ellos (si es que esto sucederá efectivamente).

Algunos niños presentan dificultades para despegarse de su mamá o su papá. Pueden mostrarse furiosos, enojarse con sus padres. A veces vuelven a tener conductas que ya habían superado, por ejemplo, volver a hacerse pis en la cama, chuparse el dedo, etc.
En estas situaciones es conveniente acompañarlos, escucharlos, permitirles que expresen su tristeza o su enojo y darles tiempo para que procesen la situación. Asegurarles que no los van a abandonar, que ellos se separaron como pareja pero no como papá y mamá. En el caso que alguno de los padres no continue viendo al niño, por ejemplo si se va a vivir al exterior, también es conveniente poner en palabras esta situación.

También pueden aparecer dificultades de concentración en la escuela, problemas para vincularse con sus compañeros. Es conveniente acercarse a al escuela y comentar a la maestra la situación que están viviendo para que pueda comprender al niño y acompañarlo.

Luego de una separación, se produce un reacomodación de las relaciones vinculares entre los miembros de la familia. Algunos chicos culpabilizan a uno de los de los padres y defienden al otro. También pueden convertirse en espías o mensajeros que cuentan a un padre lo que hace el otro.
Pueden convertirse en los protectores de uno de los padres, cuidándolos, y sosteniéndolos.

Es importante no ubicar a los chicos en el lugar de mediadores o mensajeros entre los padres ya que esto les puede generar angustia y quedan atrapados en medio de una situación de adultos. Los roles deben ser claros: son los padres los que sostienen a los niños... y si los adultos se sienten desprotegidos deberán buscar sostén en otro adulto (pariente, amigo, terapeuta). Es importante filtrar la información que se da a los chicos sobre los problemas de la pareja, ese es un tema de adultos.

Algunos chicos desarrollan síntomas físicos como fiebre o dolores para lograr conciente o inconcientemente atraer la atención de sus papás, así los padres se unen para ocuparse de él. El niño cree tener el poder de lograr unir a sus padres en detrimento de si mismo. Es importante explicitar a los chicos que ellos no son responsables del divorcio, que la decisión de separarse no tuvo nada que ver con ellos y que no pueden hacer nada para que los papás vuelvan a unirse como pareja.


Conclusión

El divorcio es una situación difícil y no todos los niños reaccionan de la misma manera. Si observamos alguno de estos síntomas o algún otro que nos preocupe y estos síntomas persisten, es conveniente hacer una consulta con un profesional para poder hacer una evaluación y ver cómo está procesando ese niño la situación.


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jueves 10 de septiembre de 2009

Besos en la boca entre padres e hijos

En algunas familias existe la costumbre de darse besos en la boca entre padres e hijos. Los famosos “piquitos”. Hay familias que lo aceptan como algo natural, otras no se sienten cómodas con este tipo de prácticas y en otras familias solo las mamás besan a sus hijos y el padre no.



Veamos algunos casos de situaciones reales que surgieron cuando trabajaba como docente de jardín de infantes y actualmente en mi consultorio, con algunos pacientes.

  • Mariana entra por primera vez al jardín de infantes en salita de cuatro. Al poco tiempo la maestra llama a la mamá para contarle que Mariana quiere saludar a todos con besos en la boca: a los chicos, a las maestras e incluso al portero.
  • Juan piensa que es normal darse besos en la boca con su hija de 12 años, siempre lo hizo pero a escondidas de los demás, solo dentro de casa.
  • Carlos y Natalia no están de acuerdo con los piquitos, sienten que están invadiendo un espacio que es privado de sus hijos, se sienten incómodos, les da pudor besar a sus hijos en la boca.
  • Darío tiene un juego con su hijo Matías de 3 años, Matías juega a darle besos en la boca y el torso a su papá luego de bañarse. La mamá no se siente muy cómoda con esta situación.

Los besos son una forma de expresar el amor. Pero hay distintas formas de expresar el amor según el tipo de vínculo del que se trate. Socialmente, los besos en la boca están reservados para el vínculo de pareja. En nuestra cultura no es común saludarse entre amigos, con compañeros de trabajo, o entre cuñados, etc. con besos en la boca. Es menos confuso para los chicos que los padres expresemos el amor que sentimos hacia ellos por medio de besos en la mejilla, abrazos, mimos y caricias. El vinculo sexual-erótico entre padres e hijos esta vedado en nuestra cultura, nos regimos por la ley de la prohibición del incesto: “Entre padres e hijos no hay contactos sexuales ni de pareja”.



Por otro lado tenemos que tener en cuenta que la sexualidad infantil existe. La sexualidad en los chicos se va inscribiendo en el cuerpo y va pasando por distintas etapas. Existen cinco etapas por las que atraviesa el niño en su desarrollo psicosexual:
  • En el primer año de vida el placer se centra en la zona de la boca, está vinculado a lo oral: succiona el pecho, chupetea, se introduce diversos objetos en la boca, etc.
  • Alrededor de los dos años la sexualidad se relaciona con la zona anal. Lo vemos en el proceso del control de esfínteres donde el placer está centrado en qué hace el niño con la caca, la retiene, la expulsa, prueba en otros lugares donde defecar, no ya en el pañal. La caca se transforma en un regalo para la familia, lo felicitan, saluda a la caca cuando se va por el inodoro, etc.
  • A partir de los tres años los chicos ingresan en lo que se llama la etapa fálica, atraviesan por el complejo de Edipo (los chicos se “enamoran” del padre del sexo opuesto y rivalizan con el padre del mismo sexo), disfrutan de ver a otros nenes desnudos, de mostrarse, tocar y tocarse. Comienzan la curiosidad y las típicas preguntas sexuales sobre las diferencias sexuales, sobre el embarazo, etc.
  • Alrededor de los seis años los niños entran en una etapa que llamamos período de latencia, aparece el pudor y la vergüenza, y los niños ponen mayormente su energía en el aprendizaje. La sexualidad vuelve a aparecer con más fuerza recién en la pubertad.
  • En la pubertad y adolescencia comienzan a aparecer más fuertemente las fantasías sexuales, la actividad masturbatoria y el interés sexual genital por el otro sexo.

Conclusión

Los padres tenemos que acompañar a nuestros hijos en la evolución de su sexualidad. Pero no es bueno convertirnos en las personas con las que los niños satisfacen toda su curiosidad a través de besos o tocamientos en el propio cuerpo del adulto. Los chicos pueden satisfacer su curiosidad por medio del juego solos o con otros niños, explorando su propio cuerpo y por medio de preguntas.


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domingo 30 de agosto de 2009

Mi hijo se hace caca encima - encopresis

El Control de esfínteres

La caca es la primera creación del niño, el primer producto, este está marcado por la ambivalencia: es el regalo esperado por la madre, el padre y otros familiares que lo festejan y también algo a ser desechado, algo propio que debe expulsarse y que antes se mantenía unido al cuerpo a través del pañal.
Para alcanzar el control, el niño tiene que poder esperar, regular, controlar el esfínter anal y hacerlo en el lugar designado culturalmente para ello.
Esto conlleva la renuncia a placeres (defecar cuándo y dónde quiere) y la incorporación de normas culturales (defecar cuándo y dónde se debe) impuestas por los adultos.


Veamos algunos casos que atendí en mi consultorio hace algún tiempo:

  • Los padres de Lucas de 6 años consultan porque el nene no hace caca en el inodoro, se esconde detrás de la cortina y “hace en el suelo”.
  • A Martín de 9 años parece escapársele la caca cada vez que ve a sus padres pelear en forma violenta.
Cuándo surgen problemas con el control de la caca, se denomina encopresis.


La encopresis

Es cuando el nene (o la nena) evacúa en forma repetida las heces (caca) en lugares inapropiados (ropa, piso) ya sea en forma involuntaria o intencional. El niño tiene que ser mayor de cuatro años. Tiene que ocurrir por lo menos una vez al mes durante tres meses y no tiene que deberse exclusivamente a un efecto fisiológico de alguna sustancia (por ejemplo laxantes) o enfermedad médica. Suele presentarse mayormente en varones y predominantemente se produce de día.


Clasificación

La encopresis puede ser Primaria o secundaria:
  • Primaria: Cuando no se adquirió nunca el control esfinteriano. Nunca dejó de hacer caca encima o en lugares inapropiados.
  • Secundaria: Hubo control de esfínteres pero en algún momento se perdió.
Hay chicos que se hacen encima por rebalsamiento después de largos períodos de constipación en los que retienen la caca. Otros chicos que registran la necesidad de hacer caca y eligen dónde y cuándo hacerlo. En otros casos pareciera que la caca “se escapa”, que la perdieran indiscriminadamente sin registro de sensaciones. Las diferencias no siempre son claras y hay chicos que pueden presentar diversas formas de encopresis.


Tratamiento psicológico

Le encopresis es un síntoma. Ese síntoma tiene un significado: el niño está tratando de expresar y procesar alguna situación a través de el.
Mi trabajo como psicóloga es interpretar qué está pasando con esa familia y ese niño en particular para poder ayudarlo. Trabajo por medio de sesiones de juego con el niño y entrevistas con los papás.


Veamos un caso

(Los nombres, fechas y algunos datos específicos fueron modificados para preservar la identidad del paciente y su familia)

Continuemos con el caso de Martín que mencioné más arriba... En las entrevistas con los padres, estos me comentan, que el niño se hace caca desde hace 3 años frente a las discusiones familiares. El padre relata haber tenido una amante hacía tres años, que el niño conoció. El padre le prohibió al niño, bajo amenaza, contar a la madre este hecho.

En las sesiones con Martín aparecen juegos donde muestra gran agresividad, temáticas de personajes que ocultan cosas, engaños, trampas, barcos con escondites secretos, reyes mentirosos... poniendo en escena de juego la situación familiar y elaborandolá.

Luego de un año y medio de trabajo con el niño y su familia, Martín ya no tiene, al decir de él “más sorpresas en su calzoncillo”, puede llegar al baño. La madre pudo confrontar a su esposo. El padre pudo iniciar un tratamiento por su depresión y estar más presente en la vida cotidiana de su hijo.


Conclusión

Como podemos observar en el caso de Martín y su familia, con un tratamiento adecuado, se puede despejar lo qué está pasando y así ayudar a la familia.
Trabajando con los padres cuestiones de la dinámica familiar y utilizando el juego como herramienta terapéutica con el niño, el síntoma suele ceder.


Cuando consultar

Si los padres tienen dudas o necesitan orientación sobre cómo manejarse con el contról de esfínteres o piensan que su hijo puede estar sufriendo de encopresis, es necesario hacer una consulta al pediatra. Si el pediatra lo cree conveniente, hará una derivación al psicólogo.


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Mi hijo se hace pis encima - enuresis


domingo 5 de julio de 2009

Mi hijo se hace pis encima - enuresis

Colchones húmedos, sabanas mojadas, cambios de ropa a la madrugada, caras cansadas, a veces con vergüenza, frustración… el pis se escapa y se hace evidente, no se puede ocultar.


El niño, su familia y el pis

Los padres suelen sentir dudas, culpa, bronca, a veces deseos de ocultar la situación o de castigar al nene. Los padres pueden sentirse desmoralizados, cansados, a veces bajan los brazos y naturalizan la situación. Comienzan a tratar de encontrar explicaciones a lo que sucede ("tomó demasiada agua a la noche", "es falta de voluntad", "nos está desafiando", "lo hace a propósito", "puede controlarlo si quiere") o lo justifican alegando que ellos también se hacían pis encima de chicos.

Los padres intentan resolverlo por distintos medios: intentan sobornos, tratan que tome menos agua, lo amenazan con castigos, intentan con la indiferencia, lo llevan a hacer pis antes de dormir, vuelven a ponerle el pañal, muestran a los vecinos el colchón mojado en el balcón, lo despiertan en medio de la noche en vano. A veces optan por métodos, con los que no acuerdo, que recomiendan algunos profesionales: un sistema con una alarma que suena al iniciarse la micción, descargas eléctricas, etc.

Los nenes lo intentan, se esfuerzan, y se frustran; pueden sentir culpa y vergüenza. Siguen la rutina de limpiar lo mojado día a día. Aparecen los temores a quedar expuestos frente a los otros al ir a dormir en casa de amigos, a pijamas party o a campamentos.


Qué es la Enuresis

El control de esfínteres se suele alcanzar entre los 24 meses y los 36 meses, pero las escapadas eventuales de noche o de día son normales hasta los cinco años. Es común también, que aparezcan regresiones, por ejemplo, cuando nace un hermanito, frente a una mudanza o frente a problemas familiares.

Se denomina enuresis cuando los chicos se hacen pis encima en forma involuntaria a partir de la edad en la que se espera un control voluntario (alrededor de los 5 o 6 años).
Existen diversas clasificaciones de la enuresis:

  • Enuresis Diurna: es cuando la micción involuntaria se produce en las horas de vigila, es decir cuando el niño está despierto.
  • Enuresis Nocturna: es cuando la micción involuntaria se produce durante el sueño nocturno.
En algunos casos se pueden presentar ambas: diurna y nocturna. También se pueden clasificar en enuresis primaria y secundaria:
  • Enuresis Primaria: es cuando el niño nunca logró el control de la micción, es decir que se hace pis encima desde siempre.
  • Enuresis Secundaria: es cuando el niño adquirió el control de la micción por un período no menor a 6 meses y luego lo perdió y volvió a hacerse pis encima.


Cuáles son las causas de la enuresis

Hay que ver en cada caso particular cuáles son los factores que pueden estar interviniendo, pudiendo ser estos orgánicos o psicológicos. Lo primero es realizar una consulta con el pediatra para descartar factores orgánicos: urológicos, neurológicos, etc.


Tratamiento psicológico

El tratamiento psicoanalítico toma a la enuresis como un síntoma que a nivel inconsciente tiene un significado. El tratamiento apunta a descubrir ese significado (el cual será particular para cada niño y su familia) para luego ponernos a trabajar con él.

Veamos un caso concreto que atendí en mi consultorio hace algunos años. Comencé a ver a Martín a los 9 años por presentar una enuresis secundaria. A partir de lo que conversé con los papás, estos pudieron asociar lo siguiente: Martín empezó a hacerse pis a la noche a partir de que su papá comenzó a viajar varios meses en el año por motivos laborales. Cuando el padre se iba, la mamá de Martín se llevaba a su hijo a dormir con ella en la cama matrimonial hasta el regreso de su marido.

El trabajo terapéutico con esta familia consistió en sesiones semanales con Martín, donde el niño trabajaba creando con arcilla avioncitos que se van lejos, personajes que se quedan solos, recipientes que dejan escapar el agua, etc. A su vez mantuve entrevistas con los padres, donde la madre pudo empezar a hablar del temor y la angustia que le generaba quedarse sin su marido, recordando su propio temor infantil frente a las ausencias prolongadas de sus padres, sentidas por ella como abandonos.

Durante el transcurso del tratamiento Martín volvió a dormir en su cama cuando el padre se ausentaba. Al cabo de 11 meses ya no se hacía más pis por las noches; la madre se sentía más sostenida por su esposo y logró superar el temor a la soledad y al abandono. Nota: Los nombres, fechas y algunos datos específicos fueron modificados para preservar la identidad del paciente y su familia.


Conclusión

A veces los chicos se transforman en portavoces de una situación familiar conflictiva. Los padres tienen que tener en claro que los chicos no se hacen pis a propósito. Los chicos suelen sentirse incómodos y sentir vergüenza cuando no pueden controlar el pis. Es importante estar atentos, acompañarlos, escucharlos y darles tiempo. Sin presiones y con un tratamiento adecuado probablemente este síntoma ceda.


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domingo 10 de mayo de 2009

Desnudos en familia

Hoy voy a hablar de un tema controvertido que suele preocupar a los adultos y que tiene que ver con la sexualidad: "La desnudez entre niños y adultos" ¿está bien estar desnudos frente a los chicos?, ¿hasta cuándo?, ¿los chicos pueden estar desnudos delante de otros?, ¿qué es normal y qué no?...
Vamos a abordar el tema de la desnudez entre los miembros de la familia desde cuatro ángulos, partiendo de cuatro casos concretos.

Cuando los adultos están desnudos delante de los hijos

Los papás de Lina y Tomás plantean lo siguiente respecto de la desnudez:
Juan (el papá) "yo creo que es natural estar desnudos en casa delante de los chicos, yo no me oculto para ir al baño ni para ducharme delante de ellos".
Ana (la mamá) "Hasta ahora me bañaba con los chicos, es algo que hacemos desde que nacieron y que disfrutamos, pero desde hace una semana me siento incomoda, sentí que Tomi me miraba el cuerpo de una manera diferente".



Cuando los chicos son chiquitos necesitan el contacto piel a piel, los abrazos, las caricias. Bañarse con ellos o estar desnudos frente a ellos cuando son chiquitos es algo que a los papás no les trae conflicto pero... ¿hasta cuándo?

Cuando empezamos a sentirnos incómodos frente a la mirada de nuestros hijos o cuando aparece en nosotros el pudor, es un buen indicador de que llegó el momento en el que hay cosas que hay que dejar de mostrar. Las puertas del baño y de los cuartos se empiezan a cerrar en el momento de la ducha o cuando hay que cambiarse.

También llega un momento en el que hay cosas que tenemos que dejar de hacer, dejar de bañarlos, de limpiarle la cola, etc.
Es importante tomar en cuenta que los chicos poseen su propia sexualidad, disfrutan de tocarse, de mirar, tienen curiosidad y experimentan sensaciones placenteras.



Cuando los chicos están desnudos delante de otros chicos

Gustavo (papá de Sol) "Sol y su primo Nico se bañan juntos cuando se quedan a dormir en casa o en lo de mi hermana, a mi me parece bien, juegan, son chicos"

Es normal que los chicos chiquitos quieran mostrarse desnudos y que quieran mirar a otros chicos desnudos. Hasta los seis o siete años los chicos expresan conductas sexuales sin inhibición, muestran los genitales, tratan de mirar a las personas cuando están desnudas o vistiéndose, espían debajo de la pollera, quieren tocar los genitales de otros niños, etc. En los juegos sexuales infantiles, por ejemplo el del doctor, los chicos se miran, se muestran, se tocan y es normal y esperable que esto suceda.

Estar desnudo o bañarse con otros niños, sean parientes, amigos, del mismo sexo o de distinto sexo, no está mal y forma parte de los juegos de exploración sexual esperables en el desarrollo normal de la sexualidad de los chicos.

Cerca de los 6 ó 7 años empiezan a surgir como veremos en el caso que sigue a continuación, sentimientos de pudor y vergüenza en los chicos. Cuando surgen estos sentimientos es importante escuchar y respetar a nuestros hijos si no quieren mostrarse desudos o seguir bañándose con otros chicos.



Cuando los hijos están desnudos delante de otros adultos

Jorge, papá de sofia plantea lo siguiente: "Cuando vienen amigos o parientes a cenar a casa, Sofi sale desnuda corriendo por la casa delante de todos y no se que hacer"

Los chicos tienen que ir incorporando con la intervención de los adultos las normas y pautas de nuestra cultura, qué es lo que se mantiene en privado y qué es público. Entonces como papás tenemos que ayudarlos a incorporar estas normas enseñándoles que hay que vestirse para estar delante de los invitados y que hay que cerrar las puertas del baño o del cuarto para cambiarse.



Cuando los hijos están desnudos delante de los padres

Laura (mamá de Julia) "Julia empezó a cerrar la puerta de su cuarto para cambiarse, ya no quiere que la vea desnuda o que entre al baño cuando se está bañando. ¿Es normal?"

Alrededor de los seis años comienza el período de latencia en los chicos y surge las sensaciones de pudor y de vergüenza. Cuando aparece el pudor, es una señal de que los chicos están madurando en su desarrollo psicosexual. Ellos saben que hay partes del cuerpo que se exhiben, se muestran a los otros y otras que no, que pertenecen al ámbito de lo privado, a la propia intimidad; esto es algo que impone nuestra cultura y que los chicos internalizan.

Es importante respetar a los chicos, si quieren cambiarse estando solos, bañarse con la puerta cerrada, que no entren al baño sin golpear la puerta, no estar desnudos al cambiarse frente a sus compñeros de natación, etc.

No nos olvidemos que los chicos tienen su propia sexualidad, experimentan sensaciones y tienen fantasías. Respetemos entonces su intimidad.


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domingo 15 de marzo de 2009

Llega un nuevo hermanito - Parte II

En esta segunda parte veremos algunas ideas concretas que nos pueden ayudar para preparar a nuestro hijo durante el embarazo y cuando el bebé ya está en casa.


Antes del nacimiento

  • Hacerlo participar de los preparativos: decorar el cuarto, el moisés, que vea la ropita y objetos que usará el bebé.

  • Mostrarle cual será el espacio del bebé, donde dormirá. Hacer los cambios necesarios en la casa antes de que nazca, por ejemplo si fuera necesario redistribuir lugares, cambios de habitación etc.

  • Es importante preservar sus espacios de exclusividad y respetar sus lugares, sus cosas, sus juguetes, adornos, etc.

  • Buscar un equilibrio entre los regalos para el hermano mayor y para el nuevo bebé.

  • Hablarle de cómo va creciendo el bebé dentro de la panza, mostrarle libros, las ecografías, dejarlo que le hable a la panza, que la toque y sienta como se mueve su hermano.

  • Contarle sobre cómo es un bebe chiquito, qué cosas hace y qué no, aclararle que al principio no juega, que le gusta que le canten y que duerme mucho tiempo. Hablarle de qué cosas podrá compartir con su hermano en los primeros tiempos.


  • Contarle cómo serán las rutinas a partir del nacimiento de su hermano. Ej. quién va a cuidar al bebé, dónde va a dormir, quién lo va a llevar al jardín, etc.
  • Recordar junto a él cómo se prepararon cuando él nació, mostrarle fotos, compartir anécdotas, mostrarle algún juguete o ropita de cuando él era bebé.

  • Responder a sus preguntas sobre el embarazo y parto con naturalidad adecuando las respuestas a la edad y la información previa que tenga el nene.

  • Contarle cuándo nacerá el bebé. Si el nene es muy chiquito, asociarlo con eventos específicos Ej. después de las vacaciones, cuando empiece el frió, cuando vuelva papá de viaje, etc.

  • Explicarle cómo será el día del parto: quienes irán al sanatorio, si el irá o no, con quién se va a quedar, quien lo va a cuidar, etc.

Cuando el bebé ya nació

  • Puede ser que se niegue a conocer a su hermano, que pase por al lado y no lo mire, que diga que es feo, etc., esto es normal, hay que darle tiempo, no presionarlo ni enojarse con él.

  • Actualmente está de moda que el nene le lleve un regalo al bebé y que el bebé le “traiga” un regalo a su hermano. El nene se dará cuenta que ese bebé tan chiquito no le trajo el regalo. Creo que si es una buena idea que, si tiene ganas, nuestro hijo pueda hacerle algún dibujito, pintar un movil, etc. para decorar el cuarto o el moisés.

  • Tratar de mantener las rutinas de nuestro hijo, aunque no siempre sea fácil en las primera semanas. Por ejemplo, si el papá le contaba un cuento antes de dormir, que siga haciéndolo. Si la mamá lo ayudaba a bañares, mantenerlo.


  • Dejarlo que ayude a "los grandes" con los cuidados del bebé, dejarlo que lo tenga a upa, que le haga mimos, que ayude a preparar las cosas para bañarlo o cambiarlo, etc. (esto adecuado a las posibilidades según la edad del hermano mayor). No obligarlo si no quiere. Siempre que él quiera, dejarlo que le cante, que le cuente cuentos, que le mueva objetos con sonido, que le muestre sus juguetes, etc.

  • Cuidar de que los familiares, o nosotros mismos no le dediquemos toda la atención al bebé y dejemos de lado al hermano mayor.

  • La mamá al ser la que da la teta, lógicamente dedicará más tiempo al bebé. El papá puede entonces aprovechar tiempo para compartir con el nene mayor, llevarlo a la plaza, al cine, a jugar a la pelota, etc.

Tenemos que estar tranquilos, darnos tiempo para ir adaptándonos, para integrar a este nuevo bebé a la familia. Los primeros días son difíciles pero luego de a poco todo se irá re acomodando.


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