lunes, 16 de abril de 2012

Discapacidad: integración escolar


¿Que es la integración escolar?

La integración escolar de niños con necesidades educativas especiales es la integración de estos chicos a escuelas comunes con el apoyo de una maestra integradora o maestro integrador  que adecua los contenidos escolares según las necesidades de  cada chico.

Esta opción brinda a los chicos la posibilidad de realizar, con algunas adecuaciones  realizadas por el maestro integrador, la escuela común junto a otros niños que no necesariamente presenten dificultades en el aprendizaje o el área social.

Los chicos con  alguna discapacidad cognitiva,  sensorial o motora; o dificultades en su conducta y el vínculo con los otros, tienen la opción de realizar su escolaridad en una escuela común.




En mi opinión esta propuesta es muy enriquecedora para todos los niños ya que implica  abrir la puerta de la escuela a lo diferente, aceptar que cada niño es un ser único y que  todos tenemos potencialidades, limitaciones y fortalezas. 

Todas las escuelas están obligadas a  recibir  alumnos con capacidades diferentes cuyos padres deseen inscribirlos en una escuela común. Hay escuelas que se encuentran más preparadas y comprometidas con el proyecto de integración escolar y otras que no lo están tanto.


Conclusión

Basándome  en mi experiencia personal por un lado hace ya varios años  como docente integradora y por otro lado, actualmente como psicóloga de pacientes que se encuentran transitando una integración escolar sostengo que en algunos casos esta opción puede ser muy enriquecedora para los chicos, los padres y los maestros.

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Retraso Madurativo

domingo, 25 de marzo de 2012

Jardines rodantes

Se termina la licencia por maternidad y surgen distintas opciones. Una opción diferente que son los jardines rodantes.

No siempre los padres cuentan con algún familiar para que cuide al bebé o al nene, a veces dejarlo en un jardín maternal es difícil ya que al ser tan chiquitos y demandar tanto del adulto genera inseguridades sobre si será bien cuidado, si se contagiará alguna enfermedad, etc.

Separarse es difícil, muchas veces surgen dudas, aparece la culpa por dejarlo, sobre todo si es muy chiquito y son muchas horas, dudas sobre si estará bien cuidado, etc. Muchas veces los padres se sienten culpables por volver a tener que ir a trabajar y tener que dejarlo a cargo de otro adulto. A veces esta culpa puede dificultar la separación.

Lo importante es que los padres logren estar seguros y confiados de que la opción que eligieron es la que los hace sentir mejor, confiados y seguros.

Los jardines rodantes son una opción interesante ya que son grupitos reducidos a cargo de una maestra jardinera que coordina un espacio de juego en alguna de las casas de los padres de los chicos. Suelen ser pocas horas, dos o tres veces por semana y siempre alguno de los padres de los chicos está presente junto a la maestra.

Los grupos suelen estar coordinados por maestras especializadas en el trabajo con niños pequeños, saben cómo contenerlos, estimularlos y fomentar la socialización. Los chicos tienen la oportunidad de estar con otros nenes, jugar, divertirse, comenzar a socializarse, aprender, recibir cuidados, atención y estimulación.

Algunos padres suelen sentirse más seguros y confiados con esta opción, sobre todo con los chicos más chiquitos. Este es uno de los aspectos más importantes ya que al estar tranquilos, la separaciòn será más fácil y podra transformarse en una nueva oportunidad para crecer.

Les recomiendo visitar la página Paso a Paso, es la página de una amiga ia que coordina jardines rodantes.


Conclusión
Las primeras separaciones son momentos llenos de dudas e inseguridades. La opción de los jardines rodantes puede ser una alternativa intermedia entre estar en casa e ir al jardìn de infantes. Al estar presente alguno de los padres, suele dar más seguridadad a las familias.


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Adaptación al jardín de infantes

viernes, 20 de enero de 2012

Peleas entre hermanos

“yo  me quiero bañar primero”, “mamá, Juan me saco mi pelota”, “yo no voy a ordenar, fue él  el que tiró todo al suelo”, “por que siempre vamos a donde quiere Luna”, “Tomás hace dos horas que está con la compu”, “No le voy a prestar la play”, “Ella empezó primero”…

Es bastante común escuchar a los padres quejarse o preocuparse porque sus hijos se pelean. La rivalidad entre los hermanos  existe y es normal ya que siempre  la relación entre hermanos está marcada por la ambivalencia donde se combinan sentimientos de amor y de odio. Hay momentos en que pueden jugar bien juntos, compartir los juguetes, divertirse y otros en que se pelean o se pegan. Los celos y la envidia también pueden estar presentes y es normal que aparezcan.

Tener un hermano implica  tener que compartir juguetes, el cuarto, la ropa, el amor de los papás y  no es nada fácil. Pero también implica tener  alguien con quien jugar, estar acompañado a la  noche cuando aprenden los miedos, ir juntos al colegio  o a jugar a la plaza. 
Es muy importante la actitud que adopten los padres con respecto a sus hijos. Fomentar la competencia, hacer diferencias, comparar a los hijos entre si o humillar a uno frente al otro no suele ayudar. “Pareces un bebé”, “tu hermano es un santo”, “Lucia es una luz, en cambio vos pasaste raspando”, “Salió torpe como el abuelo”, “Es un manito de manteca, se le cae todo”. Esto genera rabia, frustración y angustia.
Recordarles a los chicos que son únicos y especiales y que quieren igual a cada uno como es, es algo muy saludable para su crecimiento. 

 Hay que ayudar a los chicos a que poco a poco vayan teniendo herramientas para resolver los conflictos,  al inicio  hay que esperar un poquito a que pase el berrinche, separarlos para que no se peguen ni lastimen y una vez más calmos conversar. Primero van  a necesitar la intervención del adulto, para poder ayudarlos a resolver la situación, poner en palabras lo que está pasando, ayudarlos a identificar lo que sienten y expresarlo sin agredir. Luego podrán  encontrar distintas formas de resolver la situación, negociar, proponer diversas opciones alternativas.

 Luego a medida que van creciendo ellos mismos tendrán internalizados estos recursos lo cual les permitirá ir resolviendo los conflictos en forma más autónoma. Pero también es bueno que sepan que pueden pedir ayuda a los adultos cuando no puedan resolver la situación por ellos mismos.

Les voy a contar una anécdota de una situación que viví hace varios años  cuando trabajaba de maestra jardinera en un grupito de juegos donde había dos hermanitos. Ambos en el patio empiezan a pelearse, se gritan y se pegan  por el triciclo. Intervengo calmándolos y ayudarlos a expresar con palabras lo que les pasa. Así descubrí que uno quería andar en el triciclo y el otro quería un autito que estaba guardado  en la parte de atrás del mismo. Al hablar entre los tres pudimos resolver el problema.

Conclusión
Se que no siempre es fácil, al inicio frente a los conflictos  la presencia de los adultos es muy importante, hay que armarse de paciencia sobre todo cuando los chicos son muy chiquitos. Poco a poco irán internalizando las herramientas que les permitirán resolver los conflictos en forma independiente.

Notas relacionadas 
Llega un nuevo hermanito - Parte I

jueves, 1 de diciembre de 2011

Fracaso escolar ¿y si mi hijo repite?

“Estoy cansado de gastar plata en maestras particulares”, “y si repite ¿que hago?”, “otra vez se llevo cinco materias a diciembre”, “la maestra me dijo que va a boletín abierto”…

Que los hijos fracasen o corran el riesgo a fracasar en la escuela es un tema que preocupa mucho a los padres ya que ven peligrar el futuro de sus hijos, el acceso a un buen trabajo o a la universidad.

El aprendizaje

Sigo, para hablar sobre el aprendizaje,  a la Lic. Beatriz Janin en su articulo “el aprendizaje y los trastornos de atención, memoria y elaboración” (revista actualidad psicológica Nº 282), cuando explica  que en el aprendizaje escolar influyen diversos factores:
  • La relación con docentes y directivos,
  • Las características propias de cada niño o adolescente,
  • La forma en que los docentes enseñan y
  • La valoración social del aprendizaje.
Esta autora plantea que para poder aprender algo hay que poder investir, representar, transformar, armar nuevos recorridos. Para aprender hay que poder atender concentrarse, sentir curiosidad, traducirlo a nuestras propias palabras, reorganizarlo y apropiárselo para poder usarlo en diferentes situaciones.

Pero… ¿Por que fracasan?

El fracaso escolar no solo responde a causas internas del niño sino también puede deberse a factores externos.
Los chicos y adolescentes pueden fracasar en el colegio por diversos motivos:
La relación con los maestros y profesores, la forma en que los docentes transmiten los contenidos, la formación  profesional de los maestros, la forma en que los docentes evalúan.
Las dificultades en la aceptación de las  pautas escolares,  la dispersión,  la hiperactividad, la  impulsividad,  la sobrexigencia, el  miedo a equivocarse pueden influir, entre otros factores, en el rendimiento escolar.
También pueden influir ciertos  retrasos madurativos,  problemas orgánicos, etc.
Muchas veces conflictivas del orden de lo familiar  se manifiestan en la escuela como problemas de aprendizaje, deserciones y repitencias.
Es importante contar con buenos profesionales (psicólogos, psicopedagogos) que puedan evaluar la situación de manera global para poder pensar recursos e intervenciones que ayuden al niño a salir adelante, a interesarse por el aprendizaje, a encontrar el placer en el aprender.

Conclusión

Me gustaría cerrar este artículo citando una frase de la  Lic. Janin:
“Aprender no es copiar ni repetir, implica una búsqueda, una apropiación reorganizadora y una producción creativa.” "Aprender es crecer, complejizar, tener más recursos para crear”.
Cuando el aprendizaje se ve obstaculizado es importante evaluar  los factores internos del niño, el funcionamiento familiar pero también los factores externos que puedan estar haciendo obstáculo.

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Problemas de conducta