miércoles 10 de febrero de 2010

Adaptación al jardín de infantes

Dudas, alegría, temores, ansiedad… muchas veces el período de adaptación se le hace difícil a los papás. Se trata de afrontar el crecimiento del chicos y aceptar que ya no somos "tan imprescindibles". Aparecen sentimientos ambivalentes. “¿y si me extraña? ¿Cómo lo van a entender si no sabe hablar? ¿Lo van a cuidar bien?, ¿Qué van a hacer si se pelea con los nenes?, ¿lo van a retar?, ¿Y si la maestra es muy exigente?, ¿lo van a dejar ir solo al baño?, ¿y si se lastima?”...

Es difícil dejarlos a cargo de otros adultos, tener que compartir a nuestro hijo, dar entrada a las maestra. Permitir que sean cuidados y queridos por otros, y que quieran a otros adultos no siempre es fácil.

Muchas veces nos sentimos culpables por volver a tener que ir a trabajar y no tener con quién dejarlo. Nos sentimos malos padres, y a veces esta culpa funciona como obstáculo en la adaptación del nene.

Pero también pasa lo contrario, hay papás que apuran a sus hijos, que no les dan el tiempo de adaptarse a esta nueva situación, literalmente “los dejan” y no los acompañan en el proceso.

Para los chicos la adaptación es una situación llena de emociones, miedos, ansiedad, deseos, que se dan todos juntos. Para unos, reencontrarse con los amigos del año anterior; para otros, empezar a vincularse con chicos por primera vez. Compartir, conocer a la nueva maestra, conocer un espacio nuevo “la sala, el patio, el baño”, etc. Muchas cosas nuevas. "Tengo ganas y tengo miedo", "me dan ganas de jugar pero no quiero separarme de mamá", "quiero ese juguete pero no me animo a pedirlo", "me meto en el arenero y cuando me acuerdo de papá lloro", "quiero hacer pis y no se donde está el baño"…


Cómo es la adaptación

Hay distintas opciones en lo que respecta al jardín en los primeros años: está el jardín que forma parte de una institución educativa, los jardines rodantes en las casas de las familias y los grupos de juego de algunas veces por semana. Algunos se iniciarán en el jardín maternal (de bebés a 3 años), otros en el de infantes (de 3 a 5 años). Sea cual sea la opción que se elija, los niños tendrán que transitar un período de adaptación.

El período de adaptación es un proceso gradual, con avances y retrocesos. Lleva tiempo. Puede durar varios días, semanas o meses y esto va a depender de cada nene y su familia. La adaptación se hace con un adulto de la familia que permanece en el jardín y va siguiendo las indicaciones de la docente. Suele empezar con una visita al jardín, luego el niño se queda con un familiar un ratito y se irá aumentando el tiempo de permanencia gradualmente.

También el adulto acompañante se ira alejando gradualmente del niño, pasará de la sala a la puerta del jardín. Se irá a tomar un cafecito y volverá, y así se ira haciendo el despegue hasta que pueda cumplir el horario completo sin el acompañante.

Con el inicio del jardín comienza la vida escolar del niño, comienza la socialización, se abre un mundo nuevo, aprender a compartir con otros, poder estar lejos de mamá y papá.


Algunas ideas que ayudan en el proceso

  • Durante la adaptación pueden aparecer llantos, enojos, dificultades en el sueño, fiebre, etc. Es normal. Los chicos se irán acomodando a este cambio que implica empezar el jardín paulatinamente. Hay que contenerlos y sostenerlos.
  • Es importante que todos estén convencidosde que el niño concurra al jardín; si el adulto duda y se angustia, el niño lo percibe y le será muy difícil quedarse en el jardín y disfrutarlo.
  • Hay que preparar a los chicos para la llegada al jardín: Contarle cómo es, cómo se llama la maestra, con qué se encontrará al llegar. Que usará delantal, que hay otros nenes y una salita y un patio. Que irá a jugar, que hay mesas y sillas chiquitas y juguetes.
  • Comunicarse con la maestra (para sentirnos seguros) por medio del cuaderno de comunicaciones o verbalmente.
  • Si el jardín lo permite, llevar un juguete de su casa que lo acompañe los primeros días y le de seguridad.
  • Seguir las consignas que nos da la maestra. Recordemos que ya tiene experiencia y puede acompañarnos en la adaptación.
  • Asegurarle que lo vendremos a buscar. No lleguemos tarde, eso genera mucha angustia, miedo a ser abandonado, sobre todo al inicio.
  • No es conveniente sobornarlo con cosas “si te quedás, te compro caramelos” o asustarlo “si no dejás de llorar, me voy”.
  • Tratemos de no irnos a escondidas sin que nos vea. Despedirnos cuando él esté listo y decirle que volveremos, va a darle seguridad y confianza.
  • Es conveniente no amenazarlo con que la maestra lo va a retar, le será muy difícil confiar en ella, disfrutar y tendrá miedo.

Veamos casos concretos...

Malena de 4 años llega a salita de cuatro. Sus papás suponen que debe adaptarse "rápido y sin llorar". Malena se queda rápidamente y sin llorar pero empieza a pegar y mandonear a todos. Este es su modo de de afrontar la angustia que le generó una separación tan abrupta, el miedo de perder a sus padres quedando desprotegida frente a un mundo desconocido.

Juan de 2 años inicia su primer experiencia en el jardín, la adaptación dura tres meses y Juan sigue llorando agarrado de la pollera de su mamá. La mamá me consulta y luego de algunas entrevistas de evaluación, ella puede empezar a pensar en el miedo que le genera dejar a su hijo, miedo de que crezca y perderlo, miedo de quedarse sola. A partir de esto, Juan se alivia y empieza a quedarse solo en el jardín.

En algunos casos la adaptación se prolonga, el niño manifiesta mucha dificultad para separarse, la angustia invade la escena y no cede, pasan las semanas y a veces, aunque el niño se quede solo en el jardín, no puede jugar, se aisla y continua angustiado. En otros casos aparecen agresiones a si mismo o a los demás.

En estos casos es conveniente hacer una consulta con un psicólogo infantil el cual dependiendo de la situación y de la edad del niño, podrá evaluar si es conveniente un tratamiento para el nene y/o un espacio para trabajar con los padres.


Conclusión

Empezar el jardín también implica un desprendimiento. Dejarlo en manos de otros, las primeras separaciones de la familia. El mundo se agranda para el niño, los padres recuperan algunos espacios o generan otros.

Es importante que confiemos en la institución y en la maestra; si creemos que nuestro hijo estará cuidado, estimulado y que estará en un espacio seguro, nosotros tendremos más confianza y estaremos más seguros para acompañarlo en el proceso.

Nuestro hijo poco a poco irá encontrando un lugar donde jugar, crecer, compartir y disfrutar. Démosle tiempo, y tomémonos nosotros tiempo también. La adaptación no es solo del nene, es de toda la familia.


jueves 31 de diciembre de 2009

Miedos a la hora de dormir

El miedo que suele aparecer en los chicos a la noche, suele asociarse con personajes a los que los chicos temen: ladrones, monstruos, fantasmas, etc. En algunos casos estos miedos son pasajeros... los niños se alivian con la presencia del adulto que acompaña con un cuento o una canción. En otros casos los miedos persisten, aparece la angustia, y el niño no logra calmarse pidiendo dormir con sus padres.


¿Qué son las fobias?

Las fobias infantiles se caracterizan por el desplazamiento. Cierto conflicto inconciente (que genera angustia) queda oculto, y en su lugar aparece miedo a otra cosa (a los gatos, a la oscuridad, a los fantasmas, etc.).

Entonces, para evitar la angustia, evita a "los gatos". El niño no se angustia, pero a costa de no poder ir a lugares que haya gatos. Además, el conflicto inconciente no se resuelve.

El tratamiento psicológico apunta a descifrar ese conflicto inconciente oculto y trabajarlo para que el niño pueda aliviarse.


Vamos a abordar este tema a partir de un caso

Nota: Los nombres, fechas y algunos datos específicos fueron modificados para preservar la identidad del paciente y su familia.

Julieta de 10 años llega a mi consultorio junto a sus padres planteando como motivo de consulta que duerme desde siempre con sus padres en la misma cama. Tiene miedo de dormir en su cuarto.


Las entrevistas con los padres

La mamá puede hablar del temor que tiene a que su hija crezca. Hablan de sus problemas de pareja. El papá puede pensar sobre la dificultad de separar a esta mamá y su hija y, reclamar a su mujer “como mujer”.
Parece que Julieta con sus miedos está expresando otros miedos, los de su mamá y su papá, miedo a la sexualidad, miedo a que crezca y confrontarse con los problemas de la pareja. Julieta muestra con sus miedos, los miedos de los padres. Cuando los miedos se pueden reubicar y trabajar, Julieta se alivia.


El tratamiento con Julieta

Julieta me cuenta sus miedos: “Los espíritus”, “la mujer asesina”, los dibuja. Empezamos a jugar con los miedos, yo me asusto, ella me asusta. Inventamos historias de terror ente las dos. Hablamos de sus miedos, de qué hacer para no tener tanto miedo a la noche (dejar la luz prendida, llevar a su gata al cuarto, etc.). Empieza a fantasear… ¿cómo sería dormir en su cuarto?, ¿cómo lo decoraría?, ¿invitar amigas?, etc.

Poner afuera los miedos, ponerlos a jugar hace que estos miedos se vayan diluyendo, cediendo. Julieta se va animando a crecer, a separarse de su mamá. Llega a la pubertad y empieza a conectase con actividades propias de este período que antes tenia vedadas. Empieza a aparecer el pudor, la vergüenza de dormir con su papá.


Final del tratamiento

Julieta inicia sus 11 años durmiendo sola en su cuarto. Nos despedimos. Dice “mis papás necesitan estar solos, ahora puedo invitar amigas a dormir”, "ya no tengo miedo de ir a dormir al campamento” y deja sus miedos en el consultorio.


Conclusión

Hay que reconocer que los chicos realmente están asustados y están sufriendo con la situación y los padres tenemos que buscar la forma de ayudarlos.
Todos los niños tiene miedos y fobias durante su crecimiento. Si estos se instalan, se vuelven desproporcionados con respecto a la situación, son persistentes, generan angustia o interfieren en la vida cotidiana del niño es necesario consultar con un profesional para poder evaluar qué le está pasando a ese niño, que está queriendo procesar por medio de estos miedos y qué le está pasando a esa familia en particular con esta situación. Con un tratamiento adecuado los miedos poco a poco van cediendo y el niño se suele aliviar.


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domingo 22 de noviembre de 2009

Manifestaciones del divorcio en los chicos

Frente al divorcio o la separación de los padres suelen aparecer diversas manifestaciones en los niños. Estas van a depender de las características personales de cada niño y su familia. Veamos algunas de estas manifestaciones y qué podemos hacer como papás para ayudar a los chicos en este proceso.

Cuando los padres se separan, los niños pueden sentirse tristes, enojados, con miedo de perder a sus padres o de que sus padres dejen de quererlos. Pueden sentirse angustiados, culpables, pueden sentir incertidumbre sobre lo que va a pasar.

Podemos ayudar a los chicos contándoles como seguirán las cosas de ahora en adelante, qué cosas van a cambiar y qué cosas se mantendrán iguales. Por ejemplo, “mamá te va a seguir llevando todas las mañanas a la escuela, papá te va a ir a buscar a la salida los miércoles”. Explicarles cuáles serán las nuevas rutinas, qué días verán al padre que no convive con ellos (si es que esto sucederá efectivamente).

Algunos niños presentan dificultades para despegarse de su mamá o su papá. Pueden mostrarse furiosos, enojarse con sus padres. A veces vuelven a tener conductas que ya habían superado, por ejemplo, volver a hacerse pis en la cama, chuparse el dedo, etc.
En estas situaciones es conveniente acompañarlos, escucharlos, permitirles que expresen su tristeza o su enojo y darles tiempo para que procesen la situación. Asegurarles que no los van a abandonar, que ellos se separaron como pareja pero no como papá y mamá. En el caso que alguno de los padres no continue viendo al niño, por ejemplo si se va a vivir al exterior, también es conveniente poner en palabras esta situación.

También pueden aparecer dificultades de concentración en la escuela, problemas para vincularse con sus compañeros. Es conveniente acercarse a al escuela y comentar a la maestra la situación que están viviendo para que pueda comprender al niño y acompañarlo.

Luego de una separación, se produce un reacomodación de las relaciones vinculares entre los miembros de la familia. Algunos chicos culpabilizan a uno de los de los padres y defienden al otro. También pueden convertirse en espías o mensajeros que cuentan a un padre lo que hace el otro.
Pueden convertirse en los protectores de uno de los padres, cuidándolos, y sosteniéndolos.

Es importante no ubicar a los chicos en el lugar de mediadores o mensajeros entre los padres ya que esto les puede generar angustia y quedan atrapados en medio de una situación de adultos. Los roles deben ser claros: son los padres los que sostienen a los niños... y si los adultos se sienten desprotegidos deberán buscar sostén en otro adulto (pariente, amigo, terapeuta). Es importante filtrar la información que se da a los chicos sobre los problemas de la pareja, ese es un tema de adultos.

Algunos chicos desarrollan síntomas físicos como fiebre o dolores para lograr conciente o inconcientemente atraer la atención de sus papás, así los padres se unen para ocuparse de él. El niño cree tener el poder de lograr unir a sus padres en detrimento de si mismo. Es importante explicitar a los chicos que ellos no son responsables del divorcio, que la decisión de separarse no tuvo nada que ver con ellos y que no pueden hacer nada para que los papás vuelvan a unirse como pareja.


Conclusión

El divorcio es una situación difícil y no todos los niños reaccionan de la misma manera. Si observamos alguno de estos síntomas o algún otro que nos preocupe y estos síntomas persisten, es conveniente hacer una consulta con un profesional para poder hacer una evaluación y ver cómo está procesando ese niño la situación.


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Divorcio: como hablar con los chicos

jueves 10 de septiembre de 2009

Besos en la boca entre padres e hijos

En algunas familias existe la costumbre de darse besos en la boca entre padres e hijos. Los famosos “piquitos”. Hay familias que lo aceptan como algo natural, otras no se sienten cómodas con este tipo de prácticas y en otras familias solo las mamás besan a sus hijos y el padre no.



Veamos algunos casos de situaciones reales que surgieron cuando trabajaba como docente de jardín de infantes y actualmente en mi consultorio, con algunos pacientes.

  • Mariana entra por primera vez al jardín de infantes en salita de cuatro. Al poco tiempo la maestra llama a la mamá para contarle que Mariana quiere saludar a todos con besos en la boca: a los chicos, a las maestras e incluso al portero.
  • Juan piensa que es normal darse besos en la boca con su hija de 12 años, siempre lo hizo pero a escondidas de los demás, solo dentro de casa.
  • Carlos y Natalia no están de acuerdo con los piquitos, sienten que están invadiendo un espacio que es privado de sus hijos, se sienten incómodos, les da pudor besar a sus hijos en la boca.
  • Darío tiene un juego con su hijo Matías de 3 años, Matías juega a darle besos en la boca y el torso a su papá luego de bañarse. La mamá no se siente muy cómoda con esta situación.

Los besos son una forma de expresar el amor. Pero hay distintas formas de expresar el amor según el tipo de vínculo del que se trate. Socialmente, los besos en la boca están reservados para el vínculo de pareja. En nuestra cultura no es común saludarse entre amigos, con compañeros de trabajo, o entre cuñados, etc. con besos en la boca. Es menos confuso para los chicos que los padres expresemos el amor que sentimos hacia ellos por medio de besos en la mejilla, abrazos, mimos y caricias. El vinculo sexual-erótico entre padres e hijos esta vedado en nuestra cultura, nos regimos por la ley de la prohibición del incesto: “Entre padres e hijos no hay contactos sexuales ni de pareja”.



Por otro lado tenemos que tener en cuenta que la sexualidad infantil existe. La sexualidad en los chicos se va inscribiendo en el cuerpo y va pasando por distintas etapas. Existen cinco etapas por las que atraviesa el niño en su desarrollo psicosexual:
  • En el primer año de vida el placer se centra en la zona de la boca, está vinculado a lo oral: succiona el pecho, chupetea, se introduce diversos objetos en la boca, etc.
  • Alrededor de los dos años la sexualidad se relaciona con la zona anal. Lo vemos en el proceso del control de esfínteres donde el placer está centrado en qué hace el niño con la caca, la retiene, la expulsa, prueba en otros lugares donde defecar, no ya en el pañal. La caca se transforma en un regalo para la familia, lo felicitan, saluda a la caca cuando se va por el inodoro, etc.
  • A partir de los tres años los chicos ingresan en lo que se llama la etapa fálica, atraviesan por el complejo de Edipo (los chicos se “enamoran” del padre del sexo opuesto y rivalizan con el padre del mismo sexo), disfrutan de ver a otros nenes desnudos, de mostrarse, tocar y tocarse. Comienzan la curiosidad y las típicas preguntas sexuales sobre las diferencias sexuales, sobre el embarazo, etc.
  • Alrededor de los seis años los niños entran en una etapa que llamamos período de latencia, aparece el pudor y la vergüenza, y los niños ponen mayormente su energía en el aprendizaje. La sexualidad vuelve a aparecer con más fuerza recién en la pubertad.
  • En la pubertad y adolescencia comienzan a aparecer más fuertemente las fantasías sexuales, la actividad masturbatoria y el interés sexual genital por el otro sexo.

Conclusión

Los padres tenemos que acompañar a nuestros hijos en la evolución de su sexualidad. Pero no es bueno convertirnos en las personas con las que los niños satisfacen toda su curiosidad a través de besos o tocamientos en el propio cuerpo del adulto. Los chicos pueden satisfacer su curiosidad por medio del juego solos o con otros niños, explorando su propio cuerpo y por medio de preguntas.


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domingo 30 de agosto de 2009

Mi hijo se hace caca encima - encopresis

El Control de esfínteres

La caca es la primera creación del niño, el primer producto, este está marcado por la ambivalencia: es el regalo esperado por la madre, el padre y otros familiares que lo festejan y también algo a ser desechado, algo propio que debe expulsarse y que antes se mantenía unido al cuerpo a través del pañal.
Para alcanzar el control, el niño tiene que poder esperar, regular, controlar el esfínter anal y hacerlo en el lugar designado culturalmente para ello.
Esto conlleva la renuncia a placeres (defecar cuándo y dónde quiere) y la incorporación de normas culturales (defecar cuándo y dónde se debe) impuestas por los adultos.


Veamos algunos casos que atendí en mi consultorio hace algún tiempo:

  • Los padres de Lucas de 6 años consultan porque el nene no hace caca en el inodoro, se esconde detrás de la cortina y “hace en el suelo”.
  • A Martín de 9 años parece escapársele la caca cada vez que ve a sus padres pelear en forma violenta.
Cuándo surgen problemas con el control de la caca, se denomina encopresis.


La encopresis

Es cuando el nene (o la nena) evacúa en forma repetida las heces (caca) en lugares inapropiados (ropa, piso) ya sea en forma involuntaria o intencional. El niño tiene que ser mayor de cuatro años. Tiene que ocurrir por lo menos una vez al mes durante tres meses y no tiene que deberse exclusivamente a un efecto fisiológico de alguna sustancia (por ejemplo laxantes) o enfermedad médica. Suele presentarse mayormente en varones y predominantemente se produce de día.


Clasificación

La encopresis puede ser Primaria o secundaria:
  • Primaria: Cuando no se adquirió nunca el control esfinteriano. Nunca dejó de hacer caca encima o en lugares inapropiados.
  • Secundaria: Hubo control de esfínteres pero en algún momento se perdió.
Hay chicos que se hacen encima por rebalsamiento después de largos períodos de constipación en los que retienen la caca. Otros chicos que registran la necesidad de hacer caca y eligen dónde y cuándo hacerlo. En otros casos pareciera que la caca “se escapa”, que la perdieran indiscriminadamente sin registro de sensaciones. Las diferencias no siempre son claras y hay chicos que pueden presentar diversas formas de encopresis.


Tratamiento psicológico

Le encopresis es un síntoma. Ese síntoma tiene un significado: el niño está tratando de expresar y procesar alguna situación a través de el.
Mi trabajo como psicóloga es interpretar qué está pasando con esa familia y ese niño en particular para poder ayudarlo. Trabajo por medio de sesiones de juego con el niño y entrevistas con los papás.


Veamos un caso

(Los nombres, fechas y algunos datos específicos fueron modificados para preservar la identidad del paciente y su familia)

Continuemos con el caso de Martín que mencioné más arriba... En las entrevistas con los padres, estos me comentan, que el niño se hace caca desde hace 3 años frente a las discusiones familiares. El padre relata haber tenido una amante hacía tres años, que el niño conoció. El padre le prohibió al niño, bajo amenaza, contar a la madre este hecho.

En las sesiones con Martín aparecen juegos donde muestra gran agresividad, temáticas de personajes que ocultan cosas, engaños, trampas, barcos con escondites secretos, reyes mentirosos... poniendo en escena de juego la situación familiar y elaborandolá.

Luego de un año y medio de trabajo con el niño y su familia, Martín ya no tiene, al decir de él “más sorpresas en su calzoncillo”, puede llegar al baño. La madre pudo confrontar a su esposo. El padre pudo iniciar un tratamiento por su depresión y estar más presente en la vida cotidiana de su hijo.


Conclusión

Como podemos observar en el caso de Martín y su familia, con un tratamiento adecuado, se puede despejar lo qué está pasando y así ayudar a la familia.
Trabajando con los padres cuestiones de la dinámica familiar y utilizando el juego como herramienta terapéutica con el niño, el síntoma suele ceder.


Cuando consultar

Si los padres tienen dudas o necesitan orientación sobre cómo manejarse con el contról de esfínteres o piensan que su hijo puede estar sufriendo de encopresis, es necesario hacer una consulta al pediatra. Si el pediatra lo cree conveniente, hará una derivación al psicólogo.


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Mi hijo se hace pis encima - enuresis


domingo 5 de julio de 2009

Mi hijo se hace pis encima - enuresis

Colchones húmedos, sabanas mojadas, cambios de ropa a la madrugada, caras cansadas, a veces con vergüenza, frustración… el pis se escapa y se hace evidente, no se puede ocultar.


El niño, su familia y el pis

Los padres suelen sentir dudas, culpa, bronca, a veces deseos de ocultar la situación o de castigar al nene. Los padres pueden sentirse desmoralizados, cansados, a veces bajan los brazos y naturalizan la situación. Comienzan a tratar de encontrar explicaciones a lo que sucede ("tomó demasiada agua a la noche", "es falta de voluntad", "nos está desafiando", "lo hace a propósito", "puede controlarlo si quiere") o lo justifican alegando que ellos también se hacían pis encima de chicos.

Los padres intentan resolverlo por distintos medios: intentan sobornos, tratan que tome menos agua, lo amenazan con castigos, intentan con la indiferencia, lo llevan a hacer pis antes de dormir, vuelven a ponerle el pañal, muestran a los vecinos el colchón mojado en el balcón, lo despiertan en medio de la noche en vano. A veces optan por métodos, con los que no acuerdo, que recomiendan algunos profesionales: un sistema con una alarma que suena al iniciarse la micción, descargas eléctricas, etc.

Los nenes lo intentan, se esfuerzan, y se frustran; pueden sentir culpa y vergüenza. Siguen la rutina de limpiar lo mojado día a día. Aparecen los temores a quedar expuestos frente a los otros al ir a dormir en casa de amigos, a pijamas party o a campamentos.


Qué es la Enuresis

El control de esfínteres se suele alcanzar entre los 24 meses y los 36 meses, pero las escapadas eventuales de noche o de día son normales hasta los cinco años. Es común también, que aparezcan regresiones, por ejemplo, cuando nace un hermanito, frente a una mudanza o frente a problemas familiares.

Se denomina enuresis cuando los chicos se hacen pis encima en forma involuntaria a partir de la edad en la que se espera un control voluntario (alrededor de los 5 o 6 años).
Existen diversas clasificaciones de la enuresis:

  • Enuresis Diurna: es cuando la micción involuntaria se produce en las horas de vigila, es decir cuando el niño está despierto.
  • Enuresis Nocturna: es cuando la micción involuntaria se produce durante el sueño nocturno.
En algunos casos se pueden presentar ambas: diurna y nocturna. También se pueden clasificar en enuresis primaria y secundaria:
  • Enuresis Primaria: es cuando el niño nunca logró el control de la micción, es decir que se hace pis encima desde siempre.
  • Enuresis Secundaria: es cuando el niño adquirió el control de la micción por un período no menor a 6 meses y luego lo perdió y volvió a hacerse pis encima.


Cuáles son las causas de la enuresis

Hay que ver en cada caso particular cuáles son los factores que pueden estar interviniendo, pudiendo ser estos orgánicos o psicológicos. Lo primero es realizar una consulta con el pediatra para descartar factores orgánicos: urológicos, neurológicos, etc.


Tratamiento psicológico

El tratamiento psicoanalítico toma a la enuresis como un síntoma que a nivel inconsciente tiene un significado. El tratamiento apunta a descubrir ese significado (el cual será particular para cada niño y su familia) para luego ponernos a trabajar con él.

Veamos un caso concreto que atendí en mi consultorio hace algunos años. Comencé a ver a Martín a los 9 años por presentar una enuresis secundaria. A partir de lo que conversé con los papás, estos pudieron asociar lo siguiente: Martín empezó a hacerse pis a la noche a partir de que su papá comenzó a viajar varios meses en el año por motivos laborales. Cuando el padre se iba, la mamá de Martín se llevaba a su hijo a dormir con ella en la cama matrimonial hasta el regreso de su marido.

El trabajo terapéutico con esta familia consistió en sesiones semanales con Martín, donde el niño trabajaba creando con arcilla avioncitos que se van lejos, personajes que se quedan solos, recipientes que dejan escapar el agua, etc. A su vez mantuve entrevistas con los padres, donde la madre pudo empezar a hablar del temor y la angustia que le generaba quedarse sin su marido, recordando su propio temor infantil frente a las ausencias prolongadas de sus padres, sentidas por ella como abandonos.

Durante el transcurso del tratamiento Martín volvió a dormir en su cama cuando el padre se ausentaba. Al cabo de 11 meses ya no se hacía más pis por las noches; la madre se sentía más sostenida por su esposo y logró superar el temor a la soledad y al abandono. Nota: Los nombres, fechas y algunos datos específicos fueron modificados para preservar la identidad del paciente y su familia.


Conclusión

A veces los chicos se transforman en portavoces de una situación familiar conflictiva. Los padres tienen que tener en claro que los chicos no se hacen pis a propósito. Los chicos suelen sentirse incómodos y sentir vergüenza cuando no pueden controlar el pis. Es importante estar atentos, acompañarlos, escucharlos y darles tiempo. Sin presiones y con un tratamiento adecuado probablemente este síntoma ceda.


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domingo 10 de mayo de 2009

Desnudos en familia

Hoy voy a hablar de un tema controvertido que suele preocupar a los adultos y que tiene que ver con la sexualidad: "La desnudez entre niños y adultos" ¿está bien estar desnudos frente a los chicos?, ¿hasta cuándo?, ¿los chicos pueden estar desnudos delante de otros?, ¿qué es normal y qué no?...
Vamos a abordar el tema de la desnudez entre los miembros de la familia desde cuatro ángulos, partiendo de cuatro casos concretos.

Cuando los adultos están desnudos delante de los hijos

Los papás de Lina y Tomás plantean lo siguiente respecto de la desnudez:
Juan (el papá) "yo creo que es natural estar desnudos en casa delante de los chicos, yo no me oculto para ir al baño ni para ducharme delante de ellos".
Ana (la mamá) "Hasta ahora me bañaba con los chicos, es algo que hacemos desde que nacieron y que disfrutamos, pero desde hace una semana me siento incomoda, sentí que Tomi me miraba el cuerpo de una manera diferente".



Cuando los chicos son chiquitos necesitan el contacto piel a piel, los abrazos, las caricias. Bañarse con ellos o estar desnudos frente a ellos cuando son chiquitos es algo que a los papás no les trae conflicto pero... ¿hasta cuándo?

Cuando empezamos a sentirnos incómodos frente a la mirada de nuestros hijos o cuando aparece en nosotros el pudor, es un buen indicador de que llegó el momento en el que hay cosas que hay que dejar de mostrar. Las puertas del baño y de los cuartos se empiezan a cerrar en el momento de la ducha o cuando hay que cambiarse.

También llega un momento en el que hay cosas que tenemos que dejar de hacer, dejar de bañarlos, de limpiarle la cola, etc.
Es importante tomar en cuenta que los chicos poseen su propia sexualidad, disfrutan de tocarse, de mirar, tienen curiosidad y experimentan sensaciones placenteras.



Cuando los chicos están desnudos delante de otros chicos

Gustavo (papá de Sol) "Sol y su primo Nico se bañan juntos cuando se quedan a dormir en casa o en lo de mi hermana, a mi me parece bien, juegan, son chicos"

Es normal que los chicos chiquitos quieran mostrarse desnudos y que quieran mirar a otros chicos desnudos. Hasta los seis o siete años los chicos expresan conductas sexuales sin inhibición, muestran los genitales, tratan de mirar a las personas cuando están desnudas o vistiéndose, espían debajo de la pollera, quieren tocar los genitales de otros niños, etc. En los juegos sexuales infantiles, por ejemplo el del doctor, los chicos se miran, se muestran, se tocan y es normal y esperable que esto suceda.

Estar desnudo o bañarse con otros niños, sean parientes, amigos, del mismo sexo o de distinto sexo, no está mal y forma parte de los juegos de exploración sexual esperables en el desarrollo normal de la sexualidad de los chicos.

Cerca de los 6 ó 7 años empiezan a surgir como veremos en el caso que sigue a continuación, sentimientos de pudor y vergüenza en los chicos. Cuando surgen estos sentimientos es importante escuchar y respetar a nuestros hijos si no quieren mostrarse desudos o seguir bañándose con otros chicos.



Cuando los hijos están desnudos delante de otros adultos

Jorge, papá de sofia plantea lo siguiente: "Cuando vienen amigos o parientes a cenar a casa, Sofi sale desnuda corriendo por la casa delante de todos y no se que hacer"

Los chicos tienen que ir incorporando con la intervención de los adultos las normas y pautas de nuestra cultura, qué es lo que se mantiene en privado y qué es público. Entonces como papás tenemos que ayudarlos a incorporar estas normas enseñándoles que hay que vestirse para estar delante de los invitados y que hay que cerrar las puertas del baño o del cuarto para cambiarse.



Cuando los hijos están desnudos delante de los padres

Laura (mamá de Julia) "Julia empezó a cerrar la puerta de su cuarto para cambiarse, ya no quiere que la vea desnuda o que entre al baño cuando se está bañando. ¿Es normal?"

Alrededor de los seis años comienza el período de latencia en los chicos y surge las sensaciones de pudor y de vergüenza. Cuando aparece el pudor, es una señal de que los chicos están madurando en su desarrollo psicosexual. Ellos saben que hay partes del cuerpo que se exhiben, se muestran a los otros y otras que no, que pertenecen al ámbito de lo privado, a la propia intimidad; esto es algo que impone nuestra cultura y que los chicos internalizan.

Es importante respetar a los chicos, si quieren cambiarse estando solos, bañarse con la puerta cerrada, que no entren al baño sin golpear la puerta, no estar desnudos al cambiarse frente a sus compñeros de natación, etc.

No nos olvidemos que los chicos tienen su propia sexualidad, experimentan sensaciones y tienen fantasías. Respetemos entonces su intimidad.


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